lunes 25.05.2020

El Maestro de Palanquinos

C omo lector apasionado de temas históricos relacionados con nuestro patrimonio, creo de sumo interés comentar algunos acontecimientos protagonizados por el Maestro de Palanquinos. Al leer la relación de personajes que habían intervenido en varios trabajos en la catedral apareció el nombre de Fernando Gallego, un pintor con taller en Salamanca y cuyos discípulos Nicolás Francés y Jorge Inglés tuvieron gran influencia en el Maestro de Palanquinos, siempre en opinión del profesor Gómez Moreno. Aunque según el profesor José Antonio Ramos Rubio, de la Universidad de Extremadura, el Maestro de Palanquinos se inspiró en el arte de Fernando Gallego, pues participó como discípulo suyo en el altar mayor del retablo de Santa María, iglesia sita en la localidad de Trujillo.

Por las características técnicas y artísticas, podemos atribuir la Crucifixión del altar mayor al Maestro de Palanquinos. Por lo tanto, es posible afirmar que dicho pintor anónimo pudo pertenecer al círculo de Fernando Gallego e incluso educarse en el taller que éste tenía en Salamanca. En el tomo III de la Historia del Arte en Castilla y León comentan a propósito del citado Fernando Gallego: encontramos una figura excepcional que, además de dejar un gran número de obras de gran calidad, crea, por primera vez en Castilla y León, una escuela que va a extenderse por el este hasta Burgos y por el oeste a Zamora y Cáceres. Casi contemporáneo de Pedro Berruguete, su obra es una búsqueda constante de la claridad y del orden compositivos.

Al mismo ámbito leonés pertenece el Maestro de Palanquinos, de quien se puede considerar su inclinación hacia expresiones más contenidas y ensimismadas como el arranque de la futura pintura leonesa, que conectará con las delicadas obras del Maestro de Astorga, en el primer cuarto del siglo XVI. El realismo nórdico de este pintor se halla inmerso en unas formas nobles y de rítmicas composiciones. Las tablas del Maestro de Palanquinos se hallan incorporadas actualmente al banco del retablo de Nicolás Francés, en la catedral de León. Y también en la capilla mayor se encuentra la tabla de El Descendimiento . El gran panel con San Cosme y San Damián, en la capilla del Rosario de la misma catedral, muestra una tendencia hacia lo delicado, huyendo de los rostros con unos rictus demasiado marcados, que sustituye por expresiones más severas y dulces.

Hipótesis de identidad

Fue el profesor Gómez Moreno el primero en denominar Maestro de Palanquinos al autor de seis tablas localizadas en la parroquia del pueblo de Palanquinos, que en la actualidad se encuentran con las obras de Nicolás Francés en el retablo mayor de la catedral de León. Como queda dicho, en las cuatro tablas de la predela se representa a La Anunciación , Venida del Espíritu Santo , Adoración de los Reyes y Purificación de Nuestra Señora . Fueron traídas en agosto del año 1904, previo permiso de la autoridad eclesiástica, por el arquitecto ayudante de las obras de restauración de la catedral, don Juan Crisóstomo Torbado. Por el mismo procedimiento llegaron, en diciembre de 1906, las dos tablas que cubren el altar de San Pelayo, en la iglesia de Nuestra Señora del Mercado.

Aunque parece evidente que está influenciado por el arte de Fernando Gallego, el profesor Chandler Post expone que los personajes se cubren la cabeza con sombreros con capirotes y turbantes muy propios de los años finales del siglo XV. Y el profesor Gómez Moreno, en la visita que realizó a la villa de Valencia de Don Juan, nos comenta que hasta el año 1924 existían en la desaparecida iglesia de San Juan doce tablas de finales del siglo XV, que probablemente formarían el antiguo altar mayor o retablo, y componían cuatro angostas, con profetas ostentando largos rótulos escritos; otras cuatro de 75 cm., en cuadro, con parejas de apóstoles hasta medio cuerpo, y las restantes que excedían de 1,30 por 1,02 m, representando El Banquete de Herodes. La Degollación de San Juan Bautista , que asisten dos guerreros con arneses plateados, los gorros puntiagudos y los velos con que las mujeres se cubren.

Están hechas al óleo y perfiladas de oscuro, con fondo de oro formando adornos góticos, suelos de losetas en perspectiva y ropas brocadas, configurando tipos muy característicos y expresivos de notable valor artístico. El profesor Post considera que se han localizado otras obras importantes del Maestro de Palanquinos en distintas localidades de la provincia de Valladolid. Entre otros ejemplos, en la parroquia de San Juan Bautista, en Villalón de Campos, así como el retablo de la parroquia de Santa María de Mayorga y en Villasabariego, cerca de Marne (León). Deduciendo que por la vestimenta, colores y estilos de las pinturas, bien podría corresponder su autoría al tantas veces citado Maestro de Palanquinos.

Llevado por la curiosidad de entender que un pintor de tanta importancia trabajase en dichos pueblos, no dudé en investigar todas las lecturas dedicadas a pintores de esta zona durante los siglos XIV-XV. El profesor Post nos indica que los rasgos peculiares de estos cuadros, con dibujos de lacería en los fondos, señalan al arte mozárabe leonés que se relaciona directamente con el mudejarismo de la Tierra de Campos. Por todo ello, y teniendo en cuenta el arco que comprende todos estos pueblos donde dejó su obra, llego a pensar que fuera de Sahagún. Allí, y a finales del siglo XV, se conocía por Juan de la Santa Cruz a un pintor, aunque su apellido fuera indicativo de un morisco converso. Por otra parte, la doctora Pilar Nieto Soto también sugiere que podría ser éste el autor, pues en el archivo de Simancas aparece este converso como pintor, aunque su identificación resulte un tanto arriesgada. Consultando el mismo archivo, he encontrado un escrito donde Mosén Gonzalo Bañuelos, corregidor de Sahagún, apremia al pintor Juan de Santa Cruz, vecino de la villa, para que pinte cuanto antes «Las Cubiertas» (en el encabezamiento pone escudos) del capitán don Francisco de Bazán y de los escuderos de su compañía.

Posteriormente he localizado en el A. Español del Arte al estudioso don Javier González Santos (Universidad de Oviedo), que sugiere una nueva teoría relacionando a Pedro de Mayorga con el Maestro de Palanquinos. Un creador que actuó en la catedral ovetense como maestro de pinturas en el primer retablo mayor que tuvo la basílica, sustituido a partir de 1512 por el actual. Al parecer, fue don Diego Ramírez de Guzmán (obispo de Oviedo desde 1412 hasta 1441) quien costeó la construcción del actual retablo. Consta por orden del cabildo que en 1470 se dieran 2.000 maravedíes a cuenta de sus trabajos al pintor Pedro de Mayorga, vecino de la ciudad de León. Nuevamente durante el pontificado de don Juan Arias Villar (entre 1487 y 1489), fue el padre Risco quien declara que el pintor leonés había realizado un buen trabajo, pleno de calidad y el estilo descrito para la producción del Maestro de Palanquinos.

Esta es una pequeña síntesis o resumen de lo publicado por distintos profesores y estudiosos que, como puede comprobarse, difieren en la identidad del pintor, pero se muestran de acuerdo en la gran categoría de sus pinturas. A modo de apéndice, he tratado de conocer dónde pueden encontrarse algunas de estas pinturas, aunque por el momento no he logrado localizarlas. Mis sospechas es que pueden estar fuera de España, pues de este pintor hay obras en la Hispanic Society de Nueva York, en la fundación-museo del multimillonario americano Archer M. Huntinngton y en el Bowes Museum de Durham, en Inglaterra. Pues en el museo Lázaro Galdiano de Madrid, y tal como he comprobado personalmente, he visto algunas que no se corresponden en absoluto con las descritas.

El Maestro de Palanquinos
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