sábado 26/9/20
POESÍA

Las nubes que rasgan los anhelos

fuera de encuadre Fermín Herrero Reino de Cordelia, Madrid, 2017. 128 páginas
Las nubes que rasgan los anhelos

Natural de Ausejo de la Sierra (Soria), Fermín Herrero, desde la soledad de la palabra ha ido ganado terreno a la indolencia de la crítica. En Filandón fuimos siguiendo puntualmente su obra desde que en 1997 publicara Echarse al monte. Hoy es un poeta reconocido: entre los premios más brillantes, el de la Crítica en 2016 y el de Castilla y León de las Letras en 2014. Su poesía mixtura una profunda sabiduría rural y una técnica audaz, con exploraciones rítmicas y expresivas que contemplan la unión de léxico tradicional y moderno o de prosa y verso en una misma composición. Pero Fuera de encuadre, el nuevo libro —aunque los poemas fueran concebidos hace bastantes años— es diferente por muchas razones. Formalmente el libro se resuelve como una serie de fragmentos que acaban componiendo —así puede entenderse— un poema único, como indica el hecho de que cada fragmento comience con minúscula. La segunda razón es de orden temático: lo rural es algo meramente alusivo en algunos poemas y no lo sustantivo como en libros anteriores. Lo fragmentario se debe a la acción de la memoria, que es selectiva y desfigura y remodela los hechos del pasado, que atrae unos momentos y deja otros «fuera de encuadre». Lo que puede hacer el poeta es fundar el recuerdo sobre las ruinas, reconstruir el mundo perdido con los materiales borrosos que la memoria ofrece. Lo expresa bien un poema: algo parece esfumarse y el poeta lucha por apresarlo, por encuadrar un rostro perseguido por el olvido.

El poeta torna a la niñez y la juventud, a esta sobre todo. Los poemas aluden a los desencantos, las derrotas, lo que pudo ser y no fue, «las nubes que rasgan los anhelos», las heridas que persisten... Muchos de estos aspectos cubren vivencias del amor, del desamor, del deseo... Lo propio de un adolescente o de un joven. Algunos poemas, los menos, cantan momentos en que el amor y el instante resultan plenos y dan pábulo al júbilo, como el que comienza: «hoy tuve un río que se hizo / alondra a mediodía».

Fermín Herrero es un poeta formidable. Sin abdicar de los caminos ya recorridos, explora otros nuevos. En Fuera de encuadre dos son esas sendas novedosas: la primera es esa indagación en la memoria, sin compasión ni perturbadoras nostalgias; la segunda se refiere al lenguaje que exige esa pesquisa, más conciso que otras veces, más denso y esquinado. Apunta un poema: «Decantación / y espera: eso es todo». Tal es la poética del nuevo libro de Fermín Herrero.

Las nubes que rasgan los anhelos
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