sábado 27/2/21
Más felices, más sanos

Blockchain para vacas

La «gran desconexión» del mundo urbano con el rural hace del desconocimiento sobre los sistemas de producción animal un arma que se vuelve contra los ganaderos. Poner en valor el bienestar y garantizar la trazabilidad de las buenas prácticas es el objetivo del Grupo Operativo Sostvan
Mejorar el bienestar animal está también en manos tanto de los consumidores como del conjunto de los ciudadanos. jesús f. salvadores

«Existe una gran desconexión, un desafecto de la sociedad urbana con el entorno rural. Son mundos que cada vez están más alejados, y eso implica un enorme desconocimiento de los sistemas de producción agroganaderos. El resultado es un creciente rechazo al consumo de este tipo de productos. Nosotros pretendemos ser el nexo de unión entre productores y consumidores, fomentar ese conocimiento y poner en valor los métodos respetuosos con el medio ambiente y con el bienestar animal. Así los ganaderos pueden alcanzar un mejor mercado para sus productos, consciente de que la carne que llega es de gran calidad y sostenible. Una sostenibilidad que no sólo tiene que ver con el medio ambiente, sino con la rentabilidad de las explotaciones: si el consumidor rechaza estos productos, el sistema no es sostenible. Por eso es tan importante conocer lo que mueve el comportamiento de los consumidores, informarles y que valoren el esfuerzo de los ganaderos, la calidad de los sistemas de explotación y de la carne. Y, con este conocimiento, los productores pueden tomar decisiones informadas de cómo actuar».

Así explica el objetivo del proyecto del Grupo Operativo Sostenibilidad de las Vacas Nodrizas (Sostvan) Marta Alonso de la Varga, del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León. Una de las investigadoras del proyecto, que se inició hace dos años, en el que la ULE trabaja con el Instituto Tecnológico Agrario (Itacyl) de Castilla y León, con las universidades de Extremadura y Salamanca.

Los investigadores de Extremadura se centran en la mejora de la sostenibilidad medioambiental, a través del estudio de la huella de carbono y la puesta en valor de la calidad de las explotaciones extensivas en el ecosistema con el control de esta huella; mientras que desde Salamanca se desarrolla la herramienta de Blockchain que permitirá asegurar la trazabilidad del proceso desde el campo hasta el consumidor.

La sensibilidad de los consumidores con el bienestar animal y el medio ambiente condiciona el consumo de carne

La Universidad de León centra su investigación en la evaluación del bienestar animal, valorando la situación de las madres y las crías en el sistema de producción y traduciéndolo en un valor que pueda integrarse en el sistema de trazabilidad.

El desarrollo de las herramientas de evaluación del bienestar animal se lleva a cabo, en el caso de la ULE, en ganaderías de vacas nodrizas de los municipios de Valderrueda y la Montaña Oriental Leonesa en el caso de León, y de Piñera y Llamera en Asturias.

Además de las Universidades, participan en el proyecto DeHeus, expertos en alimentación animal y que estudian también la huella de carbono en esta actividad; y las empresas Dehesa Grande de Salamanca e Ibercom de Extremadura. La iniciativa se ha puesto en marcha por la preocupación de las cooperativas Unión de Ganaderos de Vacas Nodrizas (Ugavan) y ASociación 19 de Abril; y forman parte también de la investigación MSD Sandad Animal, Imasde Agroalimentación y la Red Española de Reservas de la Biosfera.

Estrategias tecnológicas

Sostvan tiene como objetivo desarrollar estrategias tecnológicas para la mejora de la sostenibilidad del sector ganadero de vacas nodrizas. «Pretende mejorar la rentabilidad y la posición de las explotaciones de este tipo de ganado en la cadena de valor. mostrando cómo se ceba a los animales en las propias fincas, y transfiriendo al consumidor información sobre los valores productivos y de protección de ecosistema». Esta comunicación se desarrolla a través de la tecnología blockchain, y tiene un doble objetivo: «Evitar la pérdida de una actividad económica que es sostenible, y reducir el impacto ambiental para producir carne de mayor calidad».

Alonso de la Varga explica, en un trabajo publicado por la revista Animals, en colaboración con José R. González-Montaña y Juan M. Lomillos, que actualmente la preocupación de los consumidores por el bienestar de los animales de granja les lleva a dejar de comprar algunos productos. Algo que influye en la sostenibilidad de los sistemas intensivos. «Los consumidores perciben la necesidad de incrementar el nivel de bienestar de los animales de granja, a pesar de su bajo nivel de conocimiento sobre temas de agricultura y ganadería». En cambio, «no existe coherencia en la disposición a pagar para mejorar ese bienestar animal».

Ante esta situación los ganaderos tienen que estar informados de la evolución de las percepciones públicas y de las preocupaciones de los consumidores, de forma que «puedan tomar decisiones informadas que les ayuden a mejorar su sostenibilidad, responsabilidad social y credibilidad pública, para conseguir la aprobación de la ‘ética social’».

Productos amigables

La investigación que lleva a cabo el grupo Sostvan se centra en las percepciones y preocupaciones de los consumidores sobre los efectos que la intensificación de los sistemas de producción agrícola conllevan para el bienestar de los animales de granja.

Una de las dificultades para analizar estos parámetros es que no está muy claro qué se entiende por ese bienestar animal, aunque «sí es seguro que existe una percepción creciente de que el bienestar de estos animales debe protegerse y mejorarse».

El etiquetado debe recoger información clara por un sistema de monitoreo aceptado, transparente y rastreable

De la misma forma que «existe una apreciación cada vez mayor de los parámetros de bienestar animal sobre otros atributos de calidad. De hecho, muchos consumidores consideran «que los productos amigables con los animales son más saludables, más seguros, más sabrosos, más higiénicos, auténticos, ecológicos y tradicionales».

Desde este punto, Sostvan pretende dar a conocer las condiciones de cría de las ganaderías extensivas y los esfuerzos que se están haciendo en mejorar en diversos ámbitos para conocer «la disposición a pagar por los incrementos de precio que supone producir con mayores niveles de bienestar animal. «Eso podría conseguirse mediante una adecuada información sobre el manejo y las condiciones de vida de las diferentes explotaciones. Los productos amigables con el bienestar deberían de estar debidamente etiquetados, con información clara proporcionada por un sistema de monitoreo internacionalmente aceptable,, transparente y rastreable. Eso aumentará la confianza de los consumidores en los participantes en la cadena alimentaria».

Los investigadores que participan en el Grupo Operativo Sostvan destacan que «tanto los consumidores como los ciudadanos tienen la oportunidad de mejorar el bienestar de animales de granja ahora y en el futuro. Los consumidores asumiendo su responsabilidad en el punto de compra, adquiriendo productos amigables con el bienestar; y los ciudadanos impulsando la legislación para conseguir un estándar mínimo de bienestar, las condiciones que podrían satisfacer las necesidades de los animales. El sistema de seguimiento rastreable de todos estos procesos aumentará además la confianza de los consumidores en los participantes en la cadena alimentaria».

En este punto señalan además que «la política y los requisitos legales de algunos países también podrían mejorar el bienestar animal en otros que no tienen esta legislación, pero que comercializan y quieren vender sus productos en los primeros».

Menos enfermedades

Entre las ventajas además en la mejora de los sistemas de cría, el grupo de investigación señala que el hecho de lograr que los animales vivan en condiciones de buena salud y bienestar puede reducir la incidencia de las enfermedades, y con ello reducir el uso de los antibióticos. «Es contribuiría también a mejorar la estrategia para reducir las resistencias bacterianas globales, lo que repercutiría en una mejora de la salud y el bienestar humanos. Todo esto está vinculado con el objetivo One Health One Welfare».

Para avanzar en el estudio sobre las prioridades de los consumidores los investigadores de la Universidad de León han puesto en marcha una encuesta en la que pueden participar los ciudadanos (a través del enlace https://www.onlineecuesta.com/s/86958d9). Se trata de una consulta sobre la percepción del binestar animal en las ganaderías de vaca nodriza que tienen los consumidores. Y pretende establecer tanto el interés y la preocupación de los compradores por el bienestar de los animales de los que proceden los productos que compran como analizar los hábitos de compra y consumo de carne. «En un momento en el que este consumo está amenazado y tiene por delante importantes retos. Tendencias como las veganas, la reducción del consumo, las acusaciones de daño al medio ambiente de las explotaciones,... perjudican por igual a los ganaderos. Pero el sector extensivo está dispuesto a poner en valor las ventajas que le identifican».

Blockchain para vacas
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