martes 18.02.2020
Innova

De la romana a la 3D

LAMBSCAN. Un sistema de gestión de ganaderías de corderos que permite, a través de una pequeña cámara, calcular con un mínimo margen de error el peso de los animales, para evitar pérdidas de rentabilidad y seleccionar las madres en busca de la competitividad
El uso de la cámara es cómodo y sencillo. DL
El uso de la cámara es cómodo y sencillo. DL

La tecnología está llegando con fuerza a muchos sectores ganaderos, pero en otros las técnicas que se utilizan son ancestrales y no han evolucionado. Es el caso de las ganaderías de ovino, en las que el peso de las crías es fundamental para obtener el mejor precio en las ventas. Siguen utilizándose en muchos casos, sin embargo, la balanza romana o directamente el cálculo ‘a ojo’. Lo que provoca no pocas pérdidas de rentabilidad, bien porque los animales son aún pequeños y hay que alimentarlos más en los mataderos o porque se pasan de peso, y se venden entonces a un precio menor.

Ahora el sector del ovino, fuertemente castigado por las exigencias de competitividad y los costes, cuenta con una herramienta de ganadería de precisión que se extenderá próximamente, es de bajo coste, limita el esfuerzo físico y permitirá en breve adaptarse a las características de las distintas razas. Se trata de Lambscan, un sistema de pesaje con un margen de error de aproximadamente el 5% que se realiza con una pequeña cámara y un sistema parecido al palo selfie. A través de imágenes en tres dimensiones y aplicando inteligencia artificial y machine learning permite hacer seguimiento de la evolución de cada animal hasta que consigue el peso óptimo para su venta.

 

El sistema ha sido desarrollado por encargo de las asociaciones Angra y Casa de Ganaderos de Aragón, por el Área de Proyectos de Ingeniería de la Universidad de Zaragoza. Un proyecto en el que trabaja también el Grupo de Robótica del Departamento de Ingenierías Mecánica, Informática y Aeroespacial de la Universidad de León. Con el profesor Manuel Castejón Limas a la cabeza, se ha encargado de generar los modelos que relacionan el volumen del animal capturado con la cámara de 3D con el peso, para realizar las estimaciones.

El grupo de robótica aplica al sistema desarrollado técnicas de inteligencia artificial y 'machine learnings'

Lambscan es un sistema basado en la tecnología de escáner 3D que, según explican en el G2PM de Zaragoza, «permite estimar el peso en vivo de un cordero. Se basa en la captura de un vídeo cenital del cordero, que se procesa a través de un software propio desarrollado para aislar el animal del resto de los objetos de la escena, y tomar una serie de medidas morfométricas correlacionadas, en función del sexo, con el peso del cordero. Con esos datos, y con un algoritmo realizado específicamente para las ovejas de raza Rasa Aragonesa, se estima el peso del animal».

Castejón apunta que con las cámaras de 3D, «que ahora son muy asequibles», se captura cada fotograma de un vídeo, lo que significa que tenemos información de una imagen en color en tres canales, de un mapa de profundidades y unos sensores infrarrojos. Con esa información segmentamos el volumen del animal, discriminándolo de los objetos del entorno, a través de técnicas de visión por computador».

A partir de ahí se construyen unos modelos predictivos de regresión «donde relacionamos el volumen detectado con el peso del animal. A través de parámetros que se han obtenido previamente de los pesajes, y con un entrenamiento para ajustar los coeficientes de predicción, de manera que el modelo se pueda aplicar en distintas granjas».

El profesor titular de la ULE recuerda que normalmente los ganaderos de ovino no cuentan con estructura como para tener básculas de pesaje adecuadas, lo cual les lleva a coger en brazos a los corderos e ir pesándolos en balanzas romanas para ver su evolución. Un esfuerzo físico que ha de repetirse diariamente, y que acaba llevando a muchos a calcular sin más el peso de los corderos. «La asignación a ojo lleva a los ganaderos a problemas económicos en el caso de que finalmente el peso no esté en un intervalo muy determinado. Cuando los animales llegan a los cebaderos con más peso del idóneo no sólo supone que se les ha alimentado de más durante semanas, sino que puede repercutir en el precio. Y si no alcanza este peso, tienen que alimentarle en el cebadero un tiempo y eso también conlleva un coste. De lo que se trata es de ajustar los pesos de los corderos al que se paga a mejor precio».

La investigación de cara al futuro pasa por utilizar las aplicaciones en el móvil y por el uso de cámaras térmicas

En el caso de la Rasa Aragonesa este peso es entre 17 y 23 kilos, en el caso de los lechales de las razas de Castilla y León es más bajo. «Pero la tecnología es adaptable, está preparada para que sea válida para todas las razas, simplemente realizando una calibración previa. No sólo el peso, también la morfología de las ovejas cambia mucho con la raza, y por eso tiene que ser ajustable. Pero la aplicación está preparada para que cada ganadero ajuste su calibración, es un proceso escalabre rápido y sencillo. Incluso puede aplicarse a otros animales, aunque de momento eso no lo hemos explorado».

De momento el producto está en explotación por parte de las dos organizaciones ganaderas aragonesas, aunque «la aplicación está en vía de patente y lo lógico sería comercializarla en el futuro».

En todo caso la investigación y la colaboración entre los equipos de las dos universidades sigue adelante. «El inicio del proyecto por parte de las asociaciones era visitar semanalmente a cada cooperativista para, a través de la cámara 3D, hacer una revisión del peso de los animales de forma cómoda y fiable. Ahora lo que perseguimos de cara al futuro es simplificar aún más el uso de la aplicación. Hasta el punto de que los ganaderos, a través de una aplicación en su teléfono móvil, puedan capturar la imagen de los animales con la cámara del dispositivo y tener en ese momento la información sobre el peso. Pretendemos que este segundo prototipo esté funcionando en el plazo de poco más de un año».

 

Y no será el único proyecto en el que la colaboración entre los dos grupos de Proyectos de Ingenería y Robótica de las universidades de Zaragoza y León colaboren. «Nuestra intención es mantener esta colaboración en muchos más proyectos de ganadería de precisión, por ejemplo incorporando no sólo cámaras de 3D, sino térmicas, porque la temperatura del animal nos da información sobre enfermedades, posibles embarazos,... A través de estas técnicas podemos hacer un seguimiento mucho más exhaustivo de cada uno de los animales, pero también de sus comportamientos a lo largo del tiempo, identificar las necesidades que tengan, obtener información que puedan utilizar los veterinarios,... Creemos que hay toda una línea de productos más ambiciosos», destaca Manuel Castejón.

Proyectos que van más allá también de la ganadería de ovino, aunque en este sector hay mucho por avanzar. «Otro tipo de ganadería, por ejemplo de cerdos o vacas, está mucho más tecnificada, llevan a cabo procesos computerizados y con sensores para medir el estado del animal, su alimentación, su dieta,... Es curioso que con las ovejas este salto no se haya dado todavía, así que somos pioneros avanzando en este campo».

De la romana a la 3D
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