lunes. 03.10.2022

EFECTO INVERNADERO

EMISIONES. Alcanzar la neutralidad de gases de efecto invernadero en 2050 en Valladolid requiere reducir las emisiones 20 veces más rápido. Estudian la evolución
                      El estudio analiza el gasto energético para determinar las emisiones. nacho gallego
El estudio analiza el gasto energético para determinar las emisiones. nacho gallego

Frenar el avance del cambio climático es una de las prioridades a nivel internacional, un objetivo en el que se han implicado todas las administraciones a través de la creación de políticas medioambientales. En este contexto, investigadores del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas (GEEDS) de la UVa en colaboración con técnicos del Ayuntamiento de Valladolid han elaborado una metodología novedosa que permite suplir la falta de fuentes de datos estadísticos detallados y precisos para la toma de decisiones.

Esta falta de datos a nivel local «es comprensible por varios motivos. El primero es por la propia naturaleza del cambio climático en la que lo principal son las tendencias globales, lo que hace que sea un problema de entidad claramente supralocal. Lo segundo es que las competencias de medio ambiente directamente relacionadas con las emisiones de GEI están atribuidas a los gobiernos estatal y autonómico, lo que hace que la información oficial relativa a esta materia sea propia de las escalas regionales y estatales. El tercer motivo, posiblemente el más relevante, y es la ausencia de metodologías contables de flujos», explica Gaspar Manzanera, técnico del Ayuntamiento de Valladolid y colaborador del GEEDS.

El análisis puesto en marcha desde la UVa combina diferentes perspectivas para analizar tanto los flujos de energía que «entran» en la ciudad como estimaciones del consumo energético realmente imputable a la población en sus actividades privadas. El segundo propósito de la investigación es «validar una herramienta sencilla que pueda utilizarse en otras ciudades y pueblos. El uso de factores como los propuestos son habituales en la literatura científica y también en documentos técnicos institucionales. «Nuestra contribución está en discutir la validez de dichos factores para cada caso y utilizarlos de forma coherente. Por otro lado, también hacemos algunas aportaciones sobre metodologías bottom-up (de abajo a arriba) que son muy habituales, pero a las que encontramos limitaciones a la escala que las utilizamos», concreta Manzanera.

Combustibles fósiles

En primer lugar, cabe destacar la gran dependencia de los productos energéticos derivados de combustibles fósiles: el petróleo y el gas natural representan entre el 70 y el 78 por ciento de las fuentes de energía primaria. Sin embargo, las energías renovables siguen teniendo un papel limitado, representando menos del 5 por ciento a pesar de la tendencia creciente en su consumo. Si comparamos estos datos con los resultados obtenidos para Madrid y Valencia, encontramos que Valladolid presenta un consumo de gas natural per cápita mucho más elevado que las otras dos ciudades, lo cual podría deberse a la presencia de una gran industria y un número mucho menor de habitantes. Por otro lado, el consumo de petróleo por habitante también es significativamente superior en Valladolid. Las causas principales de este alto consumo de petróleo parecen ser la falta de ferrocarriles como modo de transporte público y la ubicación de Valladolid en la A-62, importante corredor de mercancías. Por último, Valladolid presenta una situación mejor que las otras dos capitales de provincia en cuanto a las energías renovables, probablemente por la existencia de instalaciones de calefacción urbana de biomasa.

Si la comparación se establece teniendo en cuenta el consumo de energía primaria per cápita en España y en Valladolid, se aprecia un consumo un 10 por ciento superior en esta ciudad. La principal diferencia es el consumo de crudo mayor en España por los modos de transporte aéreo y marítimo, y un consumo de gas natural más elevado en Valladolid por las necesidades de calefacción (el clima en invierno en Valladolid es más frío que en otros puntos del país) e industriales.

Actividad económica

En segundo lugar, se aprecia una clara vinculación entre consumo de energía y actividad económica. Durante el periodo analizado (2010-2019), en el que se aprecia una tendencia a la disminución poblacional en Valladolid, el consumo de energía aumentó desde 2015 coincidiendo con un periodo de recuperación económica. De esta forma, el consumo total de energía final en 2019 y las emisiones de GEI derivadas del consumo alcanzaron niveles muy similares a los de 2010 y, de la misma forma, adoptando la curva forma de U.

Valladolid suscribió en 2011 el denominado Pacto de los Alcaldes, por el cual las ciudades firmantes se comprometieron a una reducción de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020.

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