martes 11/8/20
Mosquitos transmisores

Especialistas en genética

El Laboratorio de Investigación Aplicada del Servicio de Cría Caballar de Defensa desarrolla una tecnología para proteger de la malaria a las tropas que despliegan en zonas de riesgo de contagio
El laboratorio ha diversificado en los últimos años sus campos de investigación, aunque la genética y reproducción, sobre todo equina, siguen en su ADN. DL
El laboratorio ha diversificado en los últimos años sus campos de investigación, aunque la genética y reproducción, sobre todo equina, siguen en su ADN. DL

La investigación y la formación de especialistas en genética y reproducción (fundamentalmente equina) es uno de los cada vez más diversificados objetivos del Laboratorio de Investigación Aplicada del Servicio de Cría Caballar del Ministerio de Defensa.

Proyectos entre los que destacan también el que llevan a cabo sobre el análisis de la biodiversidad de razas de animales domésticos, que presta especial atención a las razas en peligro de extinción; o el que desarrolla una técnica de diagnóstico rápido para los mosquitos que transmiten la malaria, con el objeto de proteger a las tropas españolas desplegadas en zonas de riesgo.

Al frente del laboratorio está el coronel veterinario José Luis Vega Pla (Astorga, 1961), que estudió Veterinaria en la Universidad de León e ingresó como veterinario militar en las Fuerzas Armadas en 1986, un año después de licenciarse. El Laboratorio de Investigación Aplicada está ubicado en Córdoba, y allí llegó Vega Pla en 1992. Doctorado en la Universidad de Córdoba en 1996, es director del laboratorio desde 2006.


El coronel veterinario José Luis Vega Pla, natural de Astorga y que estudió en la Universidad de León, dirige el Laboratorio de Investigación Aplicada desde 2006. DL

Vega Pla señala que, dentro de la actividad investigadora del laboratorio, «uno de los proyectos más interesantes, y quizá de mayor complejidad que se desarrolla en este campo, es el desarrollo de una técnica de diagnóstico rápido de la presencia de Plasmodium spp en mosquitos. Son los transmisores de la malaria, una enfermedad endémica en muchas regiones del mundo».

El coronel veterinario recuerda que en muchas ocasiones las tropas que «se encuentran en alguna misión encomendada al Ministerio de Defensa deben desplegar en esas zonas, por lo que es importante conocer los riesgos reales de contagio».

Y una de las formas de abordar este problema es «minimizar los riesgos sanitarios es monitorizar la presencia de insectos vectores de la enfermedad y comprobar si se encuentran en estado de portador». Destaca que «en la última fase, la disponibilidad de herramientas basadas en técnicas de biología molecular está aportando mucha velocidad y fiabilidad en la determinación del Plasmodium spp en estos vectores».

El servicio de cría caballar gestionó los libros genealógicos de las razas de équidos desde 1883 hasta 2007

El laboratorio, que desarrolla una intensa actividad investigadora (participa activamente en los trabajos y dirección de tesis en colaboración con varias universidades, ya ha dirigido nueve investigaciones doctorales), también colabora actualmente con el Ministerio de Defensa para la realiación de pruebas de PCR frente al Covid-19.

Con todo, en la actividad del laboratorio sigue teniendo protagonismo el trabajo realizado en sanidad, reproducción y análisis genético de los equinos. Es el resultado de la experiencia adquirida en el antiguo Laboratorio de Grupos Sanguíneos del Servicio de Cría Caballar de las Fuerzas Armadas, del que es heredero.

«Este servicio ha gestionado los libros genealógicos de las distintas razas de équidos de ámbito nacional desde 1883 hasta 2007. Estos registros tienen como objetivo la mejora de las razas y la preservación de los recursos genéticos», señala.

Pureza de razas

El Ministerio de Defensa formalizó en 1984 un convenio de colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Córdoba, que creó el Servicio de Diagnóstico de Hemotipos, posteriormente denominado Laboratorio de Grupos Sanguíneos, y que «tiene como objetivo ratificar con marcadores genéticos los registros documentales que llevan a un potro para ser inscrito en el correspondiente libro genealógico». Es la forma de mantener la pureza y preservar las razas de caballos.

«El convenio suscrito tenía como objeto establecer un acuerdo de acción integrada de cooperación, con la finalidad fundamental de realizar la identificación del individuo basándose en sus características genéticas. Y, además, crear una colaboración en el área de investigación dentro del campo de la inmunogenética de équidos». Este acuerdo incide en la formación de Especialistas en genética y reproducción animal para veterinarios civiles y militares, uno de los aspectos a los que el coronel Vega Pla concede mayor trascendencia.

También destaca que «el laboratorio estuvo sometido a duras pruebas internacionales de contrastación de resultados, que superó siempre con éxito, y que le permitían abordar los complejos controles de filiación de los caballos de razas nacionales e internacionales». Entre ellas las del caballo pura sangre inglés, «cuyo control gestiona el International Stud-Book Committee, que sólo reconoce a unos pocos centros en todo el mundo».

En el año 2007, finalizó la concesión que tenía el Servicio de Cría Caballar para la gestión del libro genealógico del caballo de pura raza española, «después de 100 años de servicio. Se abrió entonces una nueva etapa en la historia del laboratorio, al que se asignaron nuevos cometidos». Así nació el Laboratorio de Investigación Aplicada.

Las nuevas misiones del laboratorio se dirigen al estudio y la aplicación de soluciones científico-técnicas a los problemas de índole veterinaria que se producen habitualmente en la cabaña equina del Ministerio de Defensa. Además, se realizan labores de investigación científica en el campo de la sanidad, reproducción y análisis genéticos de los équidos. También se dedica una parte importante del tiempo a la formación de especialistas en genética y reproducción , así como a la dirección de tesis doctorales y participación en diferentes estudios de master.

El Laboratorio de Investigación Aplicada, que se ubica en las instalaciones del Centro Agropecuario Provincial de la Diputación de Córdoba, realiza «muy variadas actividades científico técnicas». Aunque los caballos siguen siendo uno de sus principales campos de estudio.

«El Servicio de Cría Caballar de las Fuerzas Armadas dispone de unos 1.200 caballos entre sementales, yeguas y potros. Es por tanto muy importante mantener un programa de prevención de enfermedades infectocontagiosas. El laboratorio está implicado en los análisis sistemáticos enfocados a la detección inmediata de los posibles focos de enfermedades de declaración obligatoria y otras enfermedades. Se emplean técnicas de PCR para la detección de microorganismos patógenos como el virus de la arteritis vírica equina en fluidos, especialmente en semen. Curiosamente se trata de un virus ARN similar al causante de la Covid-19 pero inocuo para el hombre», destaca el veterinario.

Además el laboratorio realiza análisis inmunoenzimáticos (Elisa) para determinaciones serológicas de anticuerpos frente a bacterias como Babesia caballi y Theileria equi, responsables de la piroplasmosis equina o el virus de la Fiebre del Nilo que puede atacar al caballo y al hombre.

«En el laboratorio se determina la consanguinidad individual de todos los reproductores y el grado de parentesco entre ellos, con esta información se predice la consanguinidad de los potenciales potros. Por otro lado, se tipifican mutaciones que ocasionan los diferentes tipos de capas del caballo, lo que permite detectar portadores de enfermedades genéticas como la Abiotrofia Cerebelosa o el Síndrome de Inmunodeficiencia en caballos árabes. Esta información es muy interesante a la hora de diseñar los planes de cubrición para la obtención de los futuros reproductores».

Entre sus actividades el laboratorio ha diseñado un programa de evaluación genética de los reproductores del Servicio de Cría Caballar «que permite predecir, con más garantías que las actuales, cómo va a ser la siguiente generación de caballos».

Se trata de establecer las variables más adecuadas para dirigir la selección de reproductores en las direcciones oportunas (doma, enganche, morfología, aires, etc.). «Para ello se están construyendo los modelos de valoración morfológica lineal más adecuados, pruebas funcionales que expliquen las aptitudes deportivas de los caballos y asociaciones entre morfología y funcionalidad. Se han confeccionado unas fichas de evaluación genética donde se incluyen los valores genéticos de cada uno de los caracteres y el orden obtenido una vez aplicados los índices de morfología y movimientos. Los resultados de estas investigaciones permiten manejar una cantidad enorme de información de cada reproductor, lo que posibilita disponer de una ayuda inestimable para confeccionar los planes de cubrición anuales».

El laboratorio participa también en proyectos relacionados con la congelación de embriones de caballos, el sexaje de espermatozoides equinos, estudios del transcriptoma seminal del semental o «como en el que estamos más implicados actualmente que es el abordaje del análisis del microbioma seminal equino con técnicas de secuenciación masiva».

Por otro lado, el laboratorio trabaja en la evaluación del Bienestar Animal en Centros de Cría Caballar y que se enfoca en la detección de situaciones de estrés prolongado que pudiesen afectar al bienestar de los sementales y yeguas reproductoras.

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