miércoles 12/5/21
Cosmética natural con productos de León

Natural que sea bueno

Leo Nature. Una línea de cosmética completa y elaborada en el aula con productos naturales de proximidad y sin elementos contaminantes. El Fondo Social Europeo respalda el proyecto que desarrolla el Centro de Formación Profesional Ciudad de León
El proyecto pretende también impulsar el emprendimiento. FERNANDO OTERO

Con lúpulo de Carrizo, cera de abejas de la montaña leonesa, orujo de Valdevimbre, plantas naturales de la provincia, componentes de productores de cercanía y colorantes sacados de lombarda, espinacas, guisantes o remolacha; envasados en cristal o aluminio y sin ningún producto químico ni contaminante. Así nace Leo Nature, una línea completa de productos cosméticos desarrollada por los alumnos del Centro de Formación Profesional Ciudad de León que estudian Peluquería y Estética. De la mano de su profesor de Cosmetología, el biólogo Víctor Fuertes Melón, las alumnas (hay gran mayoría de mujeres) desarrollan este curso un innovador proyecto educativo que ha conseguido el respaldo y una parte de financiación del Fondo Social Europeo (FES), dentro de los proyectos Aula Empresa.

Cien por cien naturales y, en la medida de las posibilidades, de cercanía. Sin químicos ni contaminantes. «Lo sorprendente es que son muy efectivos. Y que al elaborarlos, te das cuenta de que con muy pocos productos se pueden hacer cosméticos que van muy bien para muchas cosas. Además, así eres también consciente de la enorme cantidad de aditivos y sustancias que tienen los productos que se comercializan». Lo comentan estudiantes de grado medio y superior de la escuela, que muestran entusiasmo con el proyecto y aseguran que cada vez se les ocurren más productos que aportar a esta línea de cuidado de piel, cuerpo y cabello, en la que trabajan también las colonias.

«Es muy estimulante para ellos poder elaborar sus propios productos, ver que funcionan y que tienen éxito (entre el alumnado y el profesorado del centro, los ‘clientes’ de estos productos, que al ser proyecto educativo no se comercializan fuera). Y además así aprenden mucho mejor que sólo con las explicaciones teóricas lo que son los principios activos y cómo funcionan, cómo pueden aplicarse a la disciplina que estudian, el cuidado del cuerpo, de la piel, del pelo,...».

Los productos se elaboran con componentes naturales, en la medida de lo posible de proximidad, sin contaminantes

Así, esta pequeña ‘empresa’ de cosmética natural ha desarrollado ya bálsamos labiales, champús sólidos, lociones anticaída del cabello, cremas faciales y tónicos para todo tipo de piel, cremas anticelulíticas, lociones limpiadoras, jabones (unos derivados del coco y otros los clásicos de sosa), cera para fijar el pelo, sérum para las puntas abiertas, colutorios,... Hasta una protección solar. «Baja, porque a partir de 30 ya necesita productos químicos». Y las ideas no dejan de surgir.

Emprendimiento

El proyecto de emprendimiento, que incide además en una tendencia que es creciente en el mercado y en la que están surgiendo numersos proyectos empresariales de pequeño tamaño, «ha servido a las alumnas y alumnos para aprender a formular cosméticos originales desde cero. De esta manera Leo Nature, que es el nombre que han elegido para su marca, está produciendo cosméticos que están teniendo un gran éxito entre las personas del centro, y que se agotan a las pocas horas de ser elaborados. No sólo porque los hacen ellos mismos, ni por el tirón que tiene que los realicen con productos de la zona y que conocen; sino porque tienen una gran calidad y efectividad», asegura Fuertes.

Para apoyar esta iniciativa, que más allá de la cosmética tiene un componente de animar a crear los propios proyectos y aprovechar las tendencias del mercado, poniendo en valor los productos naturales de cercanía, la asignatura ha contado con la formación que han impartido diferentes sectores del mundo de la cosmética natural. Así, han acudido al centro para charlar con los alumnos representantes de seis empresas que se dedican a la cosmética natural, una médico de familia, una farmacéutica... «Cada uno de ellos ha aportado una visión distinta y enriquecedora de este sector».

La iniciativa tiene también como objetivo abrir una posibilidad de emprendimiento para los futuros profesionales

Víctor Fuertes explica que el Fondo Social Europeo no sólo seleccionó el proyecto educativo, sino que lo financia con un fondo de 3.000 euros. «Puede que no parezca mucho, pero es diez veces más del presupuesto con el que solemos contar para adquirir material para las clases. Y nos ha permitido hacernos con materia prima y envases para desarrollar esta línea de cosmética natural propia. Todo lo que ha sido posible lo hemos adquirido en la provincia. El resto, a distribuidores de productos naturales».

El proceso de creación de estos cosméticos despierta la curiosidad de los estudiantes. Incluso más allá de los principios activos y sus efectos cosméticos, les abre un mundo de posibilidades que no sospechaban. Por ejemplo, con el proyecto se ha comprado una deshidratadora en la que desecan verduras que compran, que luego muelen para guardarlas cuidadosamente en tarros y que más tarde utilizan como colorantes para sus compuestos.

Hasta colonias han elaborado, con nombres tan evocadores como Aires del Teleno. La línea cuenta con etiquetas propias, en las que se especifican las cualidades del producto y los componentes que lleva.

De los componentes al envase

Porque el envasado también tiene su importancia. Cristal, corcho, aluminio son los materiales que utilizan, y eso encarece el producto, pero es básico en el proyecto.

«Un envase de plástico es mucho más barato, pero no se ajusta para nada a la filosofía de esta inicaitiva. Eso repercute en nuestros costes, pero lo importante son los principios de la cosmética natural».

Fuertes insiste en que la cosmética natural es «una tendencia creciente, y aunque no sea fácil, puede ser también una salida para las alumnas y los alumnos, una línea de negocio a la que merece la pena prestar atención. El objetivo de este proyecto es que ellos conozcan mejor los principios activos, y sepan cómo funcionan y que pueden hacer compuestos muy efectivos con productos naturales y que tienen muy cerca. Pero no hay que dejar de lado el fomento del emprendimiento, porque ya hay empresas, y sobre todo pequeños emprendedores, que han sabido poner en valor aquello peculiar que tenían cerca, y hacer de ello un proyecto empresarial de éxito».

Un campo que «en Asturias, por ejemplo, está mucho más desarrollado. No es fácil, crear una empresa de este tipo requiere licencias y autorizaciones, y por ejemplo disponer de un laboratorio. Pero no es una opción descartable».

Las iniciativas que se han puesto en marcha en este sector tienen como factor de éxito «que toman como base un producto autóctono, con características relevantes, y con las que los consumidores cercanos se identifican. Se ponen en valor componentes que se convierten en una seña de identidad y de calidad».

Líneas de productos como los basados en aceite de los almendros de una comarca de Asturias, o los elaborados con leche de burra de raza zamoranoleonesa, son dos ejemplos de proyectos emprendedores en este campo.


La aplicación práctica es uno de los principales atractivos para los estudiantes de la nueva formación en cosmetología del centro de FP. FERNANDO OTERO

Natural que sea bueno
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