domingo 26/9/21
Demasiado fácil y peligroso

¿Quién gana con las apuestas?

La revolución de las apuestas ‘on line’ abre la puerta a jugar 24 horas los 365 días del año, arriesgar con cientos de propuestas y sortear la legalidad por parte de los menores. Una investigación apunta el entorno legal
La investigación desvela que un 40% de los apostantes comenzaron a jugar cuando eran menores de edad. JESÚS F. SALVADORES

La revolución tecnológica ha sido el salto más importante dado por el mundo de las apuestas, y ha provocado no sólo que se dispare el número de participantes y el volumen de dinero jugado, sino también un preocupante cambio en el perfil de los jugadores. El acceso a la tecnología, las habilidades y una manera de entender los dispositivos como forma de ocio, junto con las fórmulas de captación que se escapan a una regulación que va por detrás de la realidad y sus innovaciones, plantean un escenario alarmante al que parece difícil poner límites legales.

Sobre las implicaciones de las apuestas on line, especialmente las deportivas, y el escenario legal en el que se mueven desarrolla sus investigaciones el abogado leonés José Antonio Martínez, máster en Abogacía y que inicia ahora un máster en Derecho Deportivo. Parte de su trabajo investigador se ha centrado en estudiar el perfil de quienes participan en estas apuestas deportivas y la forma en la que lo hacen, la regulación del sector del juego y también los casos de manipulación de los resultados de encuentros deportivos. «La tecnología ha disparado tanto el dinero que se juega en las apuestas como la problemática, también social, que conlleva», asegura.

El 93% de los jóvenes sabe que las apuestas generan más problemas que beneficios y que es peligroso empezar a jugar

Los especialistas advierten de que el perfil de las personas adictas al juego ha cambiado radicalmente en pocos años. Antes la ludopatía afectaba sobre todo a hombres de entre 30 y 50 años, que llevaban años apostando en tragaperras y bingos. Ahora los enfermos son cada vez más jóvenes (en torno a los 20 años de media, lo que implica que empiezan a jugar antes de la edad legalmente permitida, los 18) y apuestan a través de internet.

«La adicción a las apuestas on line es un proceso muy rápido, advierten, mucho mas que en otras adicciones comportamentales. Es así porque las nuevas tecnologías permiten apostar las 24 horas al día, los 365 días del año, en cualquier lugar del mundo. Sólo se necesita un dispositivo móvil y una tarjeta de crédito. Pueden llegar a un endeudamiento brutal», señalan.

José Antonio Martínez lamenta que la adicción al juego no se vea como la enfermedad que es. FERNANDO OTERO

Para realizar su investigación el abogado ha realizado también un estudio sociológico de la influencia de las apuestas en los más jóvenes. «Se trata de analizar más a fondo los efectos sociales y económicos que rodean al mundo del juego y las apuestas. Además de analizar las repercusiones jurídicas, hay que analizar en detalle estas consecuencias, para desarrollar las propuestas legislativas que pongan freno a los efectos más perjudiciales de estas prácticas».

Martínez señala que el tamaño de la muestra del trabajo realizado no es estadísticamente amplio, pero ha permitido seleccionar a los participantes de forma que sea lo suficientemente relevante para el análisis que desea realizarse. Y que se centra en «la gente joven, por lo que el máximo de edad se establece en los 30 años. Hay tanto deportistas como personas ajenas a este mundo, y una parte de la muestra ha apostado alguna vez, frente a algo menos de la mitad que no lo han hecho».

Todos los niños tienen acceso a un móvil y a una tarjeta y pueden jugar 24/365 sin muchos problemas

Los resultados del estudio señalan que el 93% de los jóvenes sabe que las apuestas generan más perjuicios que beneficios económicos para los apostantes, y el mismo porcentaje considera peligroso entrar en el círculo de los juegos. Fundamentalmente por el riesgo de sufrir ludopatía y por las pérdidas económicas que puede acarrear. «Es evidente que existe esa concienciación por parte de la sociedad, pero quizá no sea suficiente. Lo que está claro es que las casas de apuestas dedican sus políticas a incidir sobre la parte de la sociedad más necesitada, de rentas más bajas, con menor formación. Eso no es casualidad: aprovechan ese déficit».

José Antonio Martínez señala en el trabajo desarrollado en la Universidad de León que «lo que cuestiono es la percepción genérica que tiene la gente acerca de la publicidad del mundo del juego y la apuesta. Existe un amplio abanico de campañas publicitarias, son muy persistentes. Y es además una publicidad que trasciende al mundo deportivo, no es difícil encontrarla en cualquier web ajena al deporte».

Más del 82% de los encuestados considera esa publicidad excesiva, pero el anunciar «premios jugosos», con numerosos incentivos y «aparentes facilidades, es uno de los mayores riesgos de base de todo el sector. Y es donde debería comenzarse a trabajar. Y esa parece ser la intención legislativa».

Por otro lado, muchos de quienes han apostado en el ámbito deportivo han jugado también en otras fórmulas, como casinos o trapaperras. «Años atrás esos eran los medios de apuesta por excelencia, y donde se veían graves problemas sociales y económicos. Ahora, con los avances tecnológicos y la entrada del juego y la apuesta en initernet ha cambiado el modelo, pero los problemas siguen ahí».

El investigador señala también que «los juegos de lotería suelen tener mejor visión social que otro tipo de apuestas», quizá porque «al tener respaldo estatal parecen aportar mayor seguridad, o porque es una cuestión de tradición». Aunque más del 72% de los jóvenes encuestados no realizan este tipo de apuestas, «no tienen la costumbre de jugar a ello».

Lo que sí resulta alarmantemente generalizado es la falta de información sobre el marco regulador del juego y las apuestas, «a pesar de la obligación que tienen los centros de juego de informar a los consumidores».

Por último, la investigación refleja que los juegadores conocen perfectamente los principales riesgos de este tipo de prácticas. «La que más destacan es la ludopatía, junto con las pérdidas económicas. Pero también se reconocen problemas sociales graves, como la pérdida de relaciones afectivas familiares, las pérdidas de amistades, aislamiento social, robar para seguir apostando, estrés,...».

Martínez indica que «la preocupación social no es poca, habría que ver cuál es el grado de concienciación, tanto social como institucional, para trabajar con todo esto sopesando los intereses económicos de las empresas del sector, la seguridad de los sujetos demandantes de los servicios y otras variables».

El perfil

Sobre quienes han realizado apuestas deportivas en la encuesta realizada, la gran mayoría son estudiantes (por la juventud de la muestra elegida), y en casi un 80% de los casos son hombres. El investigador está especialmente interesado en analizar a qué edad comienzan a realizar las primeras apuestas, «a sabiendas en el caso de los menores de edad de que es una ilegalidad». En todo caso, incide en «la facilidad que tienen para acceder vía on line a una casa de apuestas, o sustituir la identidad de otra persona».

El resultado es que casi un 40% de los encuestados eran menores cuando realizaron su primera apuesta, «un porcentaje bastante significativo si se tiene en cuenta que no estaba permitido. Otro 43% comenzó a apostar en cuanto cumplió la mayoría de edad.

Casi el 87% de las personas que apuestan on line lo hacen simplemente por ocio, aunque también destacan sobre otras respuestas los argumentos de ceder a la presión social del grupo de amigos y la necesidad de obtener dinero rápido. «Aunque que el motivo de inicio no sea negativo no quiere decir que posteriormente la conducta sí degenere en algo realmente peligroso».

Por lo que se refiere al tipo de apuestas on line, el estudio se centra en las deportivas. «El fútbol sigue campando a sus anchas como deporte rey, también en lo que a apuestas se refiere». Aunque la mayoría de las personas asegura que sus apuestas no superan los 5 euros, al menos cada vez. Hay que tener en cuenta que la mayoría de la muestra está aún estudiando.

José Antonio Martínez sí señala su sorpresa por el hecho de que la mayor parte de las apuestas se realizan en los establecimientos físicos. «Es así porque es un momento de ocio, donde alternar con amigos, incluso disfrutar del espectáculo por el que se ha apostado con otras personas y apostando en directo».

Concluye el abogado que «los datos proporcionan indicios de los patrones de conducta de cómo funciona esta actividad». Y lamenta que las entidades donde se realizan las apuestas no cumplan con las obligaciones de información que tienen. «La información es un pilar fundamental en la reducción de riesgos, ya sea de la propia apuesta, su publicidad o en todo el ámbito relacionado con el juego».

Aunque reconoce que «el consumidor de estos servicios debe poner de su parte, leer lo que se le facilite y no saltarlo para comenzar a apostar. Aunque en realidad eso es lo que hacemos los ciudadanos casi espontaneamente con multitud de aplicaciones».

¿Quién gana con las apuestas?
Comentarios