lunes 01.06.2020

Universidad. llega la ciencia abierta

Caléndula, en la avanzadilla de la open science por la que apostó la universidad de León. C olaborativa, transparente y accesible. Una nueva forma de aproximación a la I+D de las universidades, que impulsa la participación de los supercomputadores

Open Science propone «un cambio cultural en la manera de hacer ciencia». Un compromiso que no es nuevo (la Universidad de León ya estableció los términos de su colaboración en septiembre de 2017) pero que necesita un decidido impulso, porque más allá de la filosofía en la práctica los resultados obtenidos hasta el momento dejan bastante que desear. Por eso las universidades españolas (a través de la Crue) han firmado un documento de compromiso con la deuda investigadora y social que debe suponer compartir aquellos hallazgos obtenidos con fondos públicos. La gestión del big data es crítica en el nuevo modelo investigador, y la estructura nacional (e internacional) de ciencia abierta que ahora se rediseña cuenta con las aportaciones del Centro de Supercomputación de Castilla y León, alojado en el Campus de Vegazana.

El documento ‘Compromisos de las universidades ante la Open Science’ establece que esta es «una nueva forma de aproximación colaborativa, transparente y accesible a la investigación», que implica «un cambio estructural en la manera de concebir la investigación y difusión de resultados». Y que no se limita a la apertura de las publicaciones científicas (el Open Access), sino a «los datos de investigación, las metodologías, los procesos y la implicación de la ciudadanía en un entorno de investigación e innovación responsables».

Un modelo que cada vez se basa en mayor medida en la capacidad para gestionar los datos, en las capacidades de computación, las comunicaciones y las infraestructuras tecnológicas. Por lo que «no se pueden privatizar» los resultados.

El Consejo de Gobierno de la Universidad de León decidió apoyar hace año y medio apoyar y promover el acceso abierto, que establece que «la investigación sufragada con presupuestos públicos sea de dominio público». Por lo que se propone un acceso permanente, gratuito y libre a los contenidos científicos y académicos; lo que no sólo favorece a la investigación y la sociedad sino también a los investigadores y a la propia Universidad de León, que «tienen reconocimiento y mejoras en el posicionamiento de su trabajo».

Desde la ULE se estableció entonces que todos los miembros de la comunidad universitaria depositaran sus publicaciones académicas y científicas en el repositorio institucional Buleria, garantizando el respeto a los derechos de autor y a la propiedad intelectual e industrial.

El documento aprobado ahora en el marco de la Crue recuerdaque ni el acceso abierto denominado dorado ni el verde (por el que optó la Universidad de León) han dado en este tiempo los resultados previstos. Y recuerda que la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación exige el depósito en repositorios de acceso abierto de cualquier publicación resultante de un proyecto financiado mayoritariamente con cargo a los Presupuestos Generales del Estado; mientras el Plan Estatal de Investigación señala que sólo un 20% de la investigación financiada públicamente es accesible actualmente.

Ahora la normativa (impulsada desde la Unión Europea, así como un diseño de infraestructuras que permita hacer compatibles las consultas), aprobada hace unos días, prevé que los contenidos sean accesibles desde enero de 2020; y que los resultados puedan empezar a controlarse en 2023.

Para lograr este objetivo las políticas europeas insisten en la necesidad de establecer un adecuado marco de «generación, consumo y explotación de datos». Las infraestructuras tecnológicas toman un papel fundamental para la ciencia en abierto. «Los datos se convierten en un elemento clave de la investigación del siglo XXI, susceptible de ser compartido y reutilizado dentro del modelo de Open Science».

La Crue insiste, con los argumentos europeos, en que «la localización, accesibilidad, interoperabilidad y reutilización de los datos, en su exponencial crecimiento, sólo pueden garantizarse a través de plataformas tecnológicas» del nuevo entorno big data. Lo que «requerirá de capacidades de cómputo de altas prestaciones, y exigirá la utilización de plataformas de supercomputación para la ejecución de la actividad investigadora». Para ello las infraestructuras como el Centro de Supercomputación de Castilla y León formarán parte de la EOSC, la infraestructura de datos y servicios para la Open Science en Europa, a través de la European Open Science Cloud, con un sistema común de servicios dotado de un único acceso.

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