domingo. 29.01.2023

Tras una larga campaña que ha llenado Taiwán de carteles y mítines coloristas durante el último mes, las elecciones municipales de ayer asestaron un duro golpe al Gobierno soberanista de la isla, independiente ‘de facto’ pero reclamada por China. Encabezado por la presidenta, Tsai Ing-wen, el Partido Democrático Progresista (PDP) sufrió un serio descalabro a manos de la formación opositora Kuomintang (KMT), que ganó en trece de las veintiún ciudades y condados en liza, incluyendo cuatro de las seis mayores áreas metropolitanas de Taiwán.

Entre ellas destacan la capital, Taipéi, que el KMT recuperó después de ocho años gracias a la candidatura de Chiang Wan-an, bisnieto del dictador Chiang Kai-shek, quien huyó a Taiwán tras perder la guerra civil contra el revolucionario comunista Mao Zedong en 1949. También conocido como Wayne Chiang por haberse educado y trabajado en Estados Unidos, será el alcalde más joven de Taipéi con 43 años y arrastra un tormentoso drama familiar. Su padre, el viceprimer ministro Chiang Hsiao-yen, es hijo ilegítimo del primogénito de Chiang Kai-shek, lo que le convierte en el nuevo heredero de esta larga dinastía política pero no por la rama oficial.

Si Chiang Wan-an y el KMT se erigieron en vencedores de la noche electoral, la derrotada sin paliativos fue la presidenta, Tsai Ing-wen. Tras su abrumadora reelección en enero de 2020, cuando se benefició de la represión china en Hong Kong y logró un récord de más de ocho millones de votos, Tsai había planteado estos comicios como un plebiscito a su gestión y, sobre todo, a su discurso soberanista contra Pekín. Así lo planteó el jueves en un vídeo al electorado, en el que apeló al patriotismo taiwanés frente a la reunificación que pregona el régimen chino y el acercamiento al continente que abandera el KMT.

Pero, a tenor de la mayoría de analistas políticos, en la derrota del partido de Tsai ha primado más el impacto del covid que las relaciones con China continental. Aunque Taiwán fue uno de los países que mejor controló la pandemia tras su estallido en Wuhan en enero de 2020, sus fuertes restricciones hasta principios de este año dañaron mucho la economía y su reapertura desde mayo ha disparado la mortalidad. Aun así, el PDP retuvo sus bastiones del sur: Tainan y Kaohsiung.

Asumiendo la derrota, la presidenta, Tsai Ing-wen, dimitió como máxima responsable del PDP, que debe buscar un candidato que reconquiste al electorado de cara a los comicios generales de 2024. Para esa próxima cita, esta victoria da alas al KMT, cuyo presidente, Eric Chu, prefiere mostrarse prudente porque lo mismo ocurrió en las elecciones municipales de 2018. Ese año, el Gobierno fue derrotado y luego arrasó en las presidenciales de 2020 al beneficiarse del sentimiento contra China por el aplastamiento de las protestas de Hong Kong reclamando democracia, que en Taiwán se vio como un preludio de sus intenciones sobre esta isla que tilda de «rebelde». Todavía falta más de un año para las elecciones generales y, tal y como están las cosas, en el estrecho de Formosa puede ocurrir de todo.

Descalabro del Gobierno soberanista de Taiwán en las elecciones municipales
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