sábado 8/8/20

España refuerza su estrategia con Calviño en la batalla en Europa

El Gobierno de Sánchez intensifica la campaña para arañar votos clave frente a Donohoe
Nadia Calviño, vicepresidenta económica y candidata a presidir el Eurogrupo. CABALAR
Nadia Calviño, vicepresidenta económica y candidata a presidir el Eurogrupo. CABALAR

¿Será este el Eurogrupo de Nadia Calviño? Esa es la gran incógnita que marca para España el cónclave virtual que celebran hoy los ministros de Finanzas de los Diecinueve países que comparten el euro.

La videoconferencia entre sus capitales arrancará a eso de las tres de la tarde y en torno a las seis se conocerá si finalmente la vicepresidenta de Asuntos Económicos ha sido designada por al menos diez de sus colegas para pilotar este órgano informal durante los próximos dos años y medio. Una mayoría simple por la que España viene peleando desde hace semanas en dura disputa con Irlanda y su candidato Paschal Donohoe y, en menor medida, con Luxemburgo, que entró en la carrera con Pierre Gramegna.

Tres candidatos, tres sensibilidades políticas distintas (ella socialista, sus rivales, conservador y liberal, respectiavmente), un desencuentro muy acusado entre el norte y el sur por la crisis pandémica, y bloques heterogéneos de países tanto por la ideología de sus gobiernos, como por sus intereses particulares. España sumaría a su voto por Calviño los de Alemania, Francia, Portugal, Italia, Grecia y Finlandia. Irlanda tendría a Austria, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Eslovenia, Lituania y Chipre. Y en el grupo del luxemburgués estarían Países Bajos, Bélgica y Malta.

Una distribución teórica, se insiste. De entrada porque Francia (con gobierno liberal) no ha confirmado su apoyo público a la española. Tampoco lo ha hecho Grecia (conservadora, aunque sintonizaría en intereses por ser país del sur). En el lado del irlándés sucede algo parecido.

No está tan claro, por ejemplo, que todos los bálticos vayan a dar ‘pleno’ a Donohoe. Y respecto a Gramegna, lo evidente este jueves es que tendría el menor número de apoyos, que sería previsible su retirada tras la primera ronda de votación (el procedimiento ‘invita’ a dejar la disputa final con dos finalistas) y esos supuestos cuatro votos se irían a uno y otro bando. Bélgica y Luxemburgo, por ejemplo, se unieron a España en la demanda de Eurobonos, pero a su vez, Luxemburgo, y Malta son socios de fiscalidad laxa -considerados, con Chipre, Irlanda y Holanda ‘paraisos’ dentro de la UE-; una anomalía contra la que siempre ha batallado Madrid.

Juego de equilibrios

Todo suma para arañar votos. Y la disputa está reñida. Contactos bilaterales a alto nivel, apoyo de las respectivas familias políticas europeas y también movimientos colaterales para allanar el camino de los candidatos. Irlanda optó por esa estrategia hace una semana, cuando apeó a su comisario de Agricultura en el Ejecutivo de Bruselas, Phil Hogan, de la carrera por dirigir la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se lo jugaba todo a una carta. Y España ha optado in extremis por la misma maniobra. Al mismo puesto internacional para el que sonaba Hogan, este jueves en manos del brasileño Roberto Azevêdo, aspiraba la ministra de Exteriores Arancha González-Laya.

El plazo para cursar solicitud expiraba la medianoche del miércoles. La guipuzcoana descartaba dar el paso unas horas antes. Lo anunciaba en un desayuno informativo de la Agencia Europa Press. ¿Los motivos del repliegue? «Personales». Nada que ver con la carrera en paralelo de su compañera Calviño. Aunque la candidatura de una europea a la OMC hubiera requerido apoyo en bloque de la UE. Y dos españolas para conseguir esa cobertura en la misma semana (aunque fuese para organismos distintos) reducía las probabilidades de una y aumentaba las de la otra.

Simple juego de equilibrios. En el mismo acto, González Laya -que ha hecho campaña por su compañera con varios gobiernos- aseguraba estar confiada «al ciento cincuenta por ciento en la solidez de la candidatura» de Calviño a presidir el Eurogrupo. Opinión que, añadió, comparten «la gran mayoría de países». La suerte está echada.

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