jueves. 11.08.2022

La fatiga de la guerra amenaza a Ucrania

Kiev teme que Occidente esté perdiendo interés en el conflicto, una guerra estancada y un alza general de precios

Aumentan las tensiones en el Este’, ‘Putin invade Ucrania’, ‘Moscú bombardea la capital ucraniana’, ‘Miles de civiles mueren tras un ataque aéreo ruso’. Titulares como estos han colmado los informativos y las portadas de los periódicos desde el pasado 24 de febrero, cuando el Kremlin comenzó una guerra a gran escala en su país vecino. Nada comparado a los continuos enfrentamientos que se daban en la región del Donbás desde ocho años antes, cuando Moscú alentó el levantamiento prorruso tras anexionarse la península de Crimea. La invasión ha formado parte del día a día de las naciones occidentales desde febrero pero, pasados cuatro meses, el interés parece decaer. El espacio que ocupa el conflicto en los medios de comunicación y el debate social internacional es aún muy importante, enorme, en consonancia con la inmensa tragedia humana que significa, pero no aparenta ser la misma conmoción que desencadenaron el asedio a Kiev, los primeros días de éxodo masivo de refugiados o el descubrimiento de las matanzas y torturas de Bucha.

Los europeos, según las encuestas, comienzan a centrarse más en sus preocupaciones cotidianas y les duele especialmente el alza generalizado del coste de la vida. El mayor impacto de la guerra se da en la propia Ucrania, con la pérdida de miles de vidas, casi siete millones de exiliados y ciudades arrasadas cuya restauración costará 600.000 millones de euros, Pero Occidente también siente las consecuencias indirectas, sobre todo con los precios de los alimentos o el combustible disparados, que los gobernantes justifican por la crisis ucraniana. Y este es uno de los mayores miedos del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Algunos analistas creen que este último giro de la guerra, concentrada en el Donbás, pueda conducir a que se perciba de nuevo por una parte de la sociedad como un conflicto interno y político que requiere un diálogo urgente, Según una encuesta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, realizada por YouGov y la firma de investigación Datapraxis, «la opinión pública europea está cambiando».

Mientras las economías mundiales aún se están recuperando de la pandemia, la guerra del Este ha repercutido duramente en ellas.

El primer ministro británico, Boris Johnson, declaró esta semana que es fundamental mantener el apoyo a Kiev tras cuatro meses de enfrentamientos. El Reino Unido es uno de los países que más tiran del carro del respaldo a Ucrania y se ha convertido de hecho en la nación europea que mayores aportaciones en armas y capital han realizado. «La preocupación que tenemos es que un poco de fatiga de Ucrania está comenzando a aparecer en todo el mundo», manifestó el líder conservador, quien agregó que «es muy importante demostrar que estamos con ellos a largo plazo».

Su filosofía es compartida en líneas generales por el presidente Joe Biden, aunque varios sondeos indiquen que la mitad de los estadounidenses se decanta por buscar una solución rápida.

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