domingo. 29.01.2023

El régimen iraní tiene prisa por acabar con las protestas y da un paso al frente con la primera ejecución de un detenido en las movilizaciones. A partir de ahora los manifestantes, que llevan tres meses en las calles unidos por la muerte de Mahsa Amini a manos de la Policía de la Moral, saben que la amenaza de la horca es real. La pena capital llega después de procesos muy rápidos ante la justicia que las organizaciones de derechos humanos denuncian por la falta de garantías. El primero en esta lista negra de ejecuciones ha sido Mohsen Shekari, de 23 años, acusado de ser un «alborotador» que bloqueó una carretera principal en Teherán el 25 de septiembre e hirió a un miembro de una fuerza paramilitar con un machete.

El acusado recurrió, pero veinte días después el Supremo ratificó la pena y pasados otros veinte le llevaron a la horca. Organizaciones como Amnistía Internacional (AI) denunciaron que estas penas de muerte persiguen «reprimir aún más el levantamiento popular» e «infundir miedo entre el público». Shekari es el primero de una lista que puede ampliarse en breve ya que de momento hay otros diez detenidos en las protestas en el corredor de la muerte.

Ahora hay que ver la respuesta en las calles y en el seno de la comunidad internacional. Mahmood Amiry-Moghaddam, director del grupo activista Iran Human Rights con sede en Noruega, pidió una respuesta internacional «fuerte» a la ejecución, «de lo contrario, nos enfrentaremos a ejecuciones diarias de manifestantes».

Irán ejecuta en la horca al primer condenado a muerte por las protestas
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