lunes 25/1/21

Lukashenko dice que dimitirá cuando Bielorrusia apruebe una Constitución

«Una vez aprobada la ley fundamental no permitiré que nadie falsifique unos comicios»

Tras cerca de cuatro meses de movilizaciones por manipular las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto, con varios muertos, heridos y miles de detenidos, el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, en el poder desde 1994, anunció este viernes que dimitirá en cuanto el país se dote de una nueva Constitución. Lukashenko no ha concretado fechas, pero la recomendación de modificar la actual Carta Magna, que asigna enormes poderes al jefe del Estado, vino de Rusia y él dijo aceptarla.

«No estoy elaborando ninguna Constitución a mi medida. Cuando se apruebe una nueva yo dejaré de ser presidente, así que tranquilidad y paciencia», soltó este viernes el mandatario bielorruso ante el personal sanitario de un centro médico de Minsk, la capital del país.

Lukashenko añadió que «una vez esté vigente la nueva Ley Fundamental, no permitiré que nadie falsifique unos comicios», pensando tal vez en lo que hizo él mismo en agosto y que motivo masivas protestas, la reprobación internacional y sanciones.

Cambio de opinión

En agosto, en medio de multitudinarias manifestaciones, el déspota bielorruso aseguró estar dispuesto a ceder parte de sus poderes mediante una reforma constitucional. Según las palabras pronunciadas ayer por él, «una Constitución como la actual no se puede entregar a un presidente desconocido, sería desastroso, hay que reformarla».

Pero la oposición, que el mes pasado recibió el Premio Sájarov del Parlamento Europeo a la Libertad de Conciencia, considera que Lukashenko deber irse ya y ser convocadas nuevas elecciones. Sus líderes, todos ellos en el exilio o en la cárcel, creen que la idea de reformar la Carta Magna no es más que una maniobra dilatoria para ganar tiempo y continuar en el poder.

Este fin de semana continuarán las protestas. La gran manifestación del pasado domingo en Minsk se saldó con cerca de 350 arrestos. Participaron decenas de miles de personas. También salió gente a la calle en ciudades como Brest y Grodno.

El Gobierno bielorruso ha decidido reducir la cooperación con la Unión Europea por las represalias adoptadas contra el régimen de Lukashenko por reprimir manifestaciones pacíficas. Mientras, Bruselas prepara una nueva tanda de sanciones al tirano.

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