sábado 28/5/22

La retirada de las fuerzas rusas de la zona norte de Ucrania está propiciando que salgan a la luz los testimonios de las personas que no pudieron o quisieron escapar y quedaron a merced de los ocupantes. En el catálogo de violencias de todo tipo, llama la atención el testimonio de Taras Lazar, profesor de Lengua y Literatura italiana en la Universidad Borys Grinchenko de Kiev y natural de Bucha, la ciudad mártir a las afueras de Kiev. Tras regresar a esta localidad una vez liberada de los militares enviados por Moscú, Lazar asegura que las madres que quedaron en Bucha junto a sus familias se habrían ofrecido a los soldados rusos y chechenos a cambio de que dejaran en paz a sus hijas e hijos, pero su gesto desesperado no sirvió para liberarles. «Por desgracia violaron tanto a las madres como a los niños», denunció Lazar en declaraciones a la agencia de noticias italiana Adnkronos. Este docente explicó que en Bucha vivían «muchas familias jóvenes», por lo que había «muchas escuelas y guarderías», así como viviendas nuevas. «Los rusos y chechenos se quedaron sorprendidos al ver todas esas casas y los supermercados. Lo robaron todo», contó Lazar, que recogió los testimonios de diversos vecinos que quedaron en Bucha durante las semanas que se prolongó la ocupación. «Se llevaron todo, desde la televisión hasta el vodka». Las escuchas telefónicas realizadas por los servicios de inteligencia militar occidentales a los soldados rusos desplegados en las localidades cercanas a Kiev confirmarían el pillaje. «Dime lo que quieres, que te lo encuentro», dice uno de ellos. «He encontrado una sorpresa para mamá y un iPad para mi mujer», afirma otro militar en una conversación telefónica con su padre, cuyo contenido fue revelado por el semanario alemán Der Spiegel. Incluso ha sido difundido una grabación de tres horas de duración de una cámara de seguridad de una oficina postal en Bielorrusia en la que un grupo de soldados rusos llegados desde el entorno de la capital ucraniana envían cientos de kilos de material a sus domicilios en Rusia. Hay muebles, ropa, televisiones, altavoces... El vídeo habría sido obtenido por un grupo anónimo de piratas informáticos bielorrusos contrarios al dictador Alexander Lukashenko, aliado de Moscú en la invasión del país vecino.

Encontrar a todos los asesinos

Mykhailo Fedorov, viceprimer ministro ucraniano y titular de la cartera de Transformación Digital, publicó un mensaje en las redes sociales el pasado día 4 en el que mostraba una captura del citado vídeo con la imagen del oficial de las fuerzas especiales rusas que, supuestamente, asesinaron civiles y cometieron actos de pillaje en Bucha y en otras localidades de la zona, como Irpin y Hostomel. «Son miles de ellos, pero encontraremos a todos los asesinos», aseguró Fedorov, animando a inscribirse a un canal público de Telegram que trata de descubrir la identidad de los soldados rusos que han sido grabados enviando desde Bielorrusia cientos de kilos de material supuestamente robado. El Ministerio de Defensa ucraniano aseguró además que las fuerzas ocupantes habían organizado una especie de mercadillo en la ciudad bielorrusa de Narovlya, a pocos kilómetros de la frontera con Ucrania, para vender parte del material que habrían saqueado en las viviendas y comercios de las localidades que ocuparon en el entorno de Kiev como joyas, bicicletas, motos, electrodomésticos, juguetes u obras de arte. En otra escucha, facilitada por las autoridades ucranianas, un supuesto soldado ruso mantiene una conversación telefónica con una mujer de su país a la que le dice: «He robado cosméticos».

«Las madres se ofrecieron por sus hijos en Bucha, pero los violaron a todos»
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