lunes. 30.01.2023
Impactados por las imágenes y los testimonios de los hasta ahora casi invisibles sin techo que los Hijos de Don Quijote sacaron a la luz con sus tiendas de campaña, Jacques Chirac y Dominique Villepin han abierto un frente inesperado de contestación en el seno de su propio partido y una parte de la sociedad. Con los alquileres por las nubes y el texto aún caliente tras su aproba-ción por el Consejo de Ministros, los responsables de las administraciones locales intentan si éxito que les sal-gan las cuentas; la unión Nacional de Propietarios Inmobiliarios se lleva las manos a la cabeza y se desmarca de cualquier participación en la aplica-ción de la ley, y en el seno de la pro-pia mayoría se vislumbran peligrosas brechas ante la cita electoral. «Es una locura», aseguran los próxi-mos al candidato conservador Nicolas Sarkozy, convencidos de que la ley no vale nada si no se ponen los medios para llevarla a la práctica. Tampoco los fieles a Chirac creen que haya sido una buena idea «actuar con precipitación» porque se monte un campamento en el corazón de París. Y mientras la clase política se pre-gunta de dónde va a salir la dotación presupuestaria, las asociaciones que han lanzado la movilización com-paran el texto salido del Consejo de Ministros con la ley vigente en Escocia desde hace tres años, que consideran el modelo a seguir. También allí el plazo fijado para su cumplimiento es el 2012, por lo que es difícil aún hacer balance. Aún así, los que siguen con lupa su trayectoria aseguran que los primeros resultados son lo suficientemente alentadores como para creer en ello.

Medios son los que faltan
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