martes 24/5/22
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Policías antidisturbios, ayer en Kazajistán. ALEXANDER KUZNETSOV

En un nuevo mensaje televisivo a la ciudadanía, el presidente de Kazajistán, Kasim-Zhomart Tokáyev, causó este viernes el estupor de la comunidad internacional al ordenar a sus fuerzas de seguridad disparar a matar a los ciudadanos que se manifiestan contra el alza de los precios del gas y la gestión gubernamental en esta crisis.

"He dado la orden de disparar a matar sin aviso previo", aseguró ante las cámaras. Sus declaraciones y el despliegue militar fueron respondidos con llamamientos a la distensión por parte de la Unión Europea y en especial países como Alemania, Francia y Estados Unidos.

Únicamente obtuvieron eco en China, cuyo presidente, Xi Jinping, aplaudió las "medidas fuertes" adoptadas por el líder kazajo, y Bielorrusia, donde Alexander Lukashenko defendió la movilización de tropas para "restaurar la paz".

Según Tokáyev, "20.000 terroristas están atacando Almatí", la antigua capital y epicentro ahora de unos desórdenes que han cobrado vigor a medida que avanzaba la semana.

El presidente advirtió además que "no habrá ninguna negociación con terroristas, con criminales y asesinos" y afirmó que "los que no se entreguen de inmediato, serán aniquilados".

Para él, la revuelta está siendo instigada por "figuras extranjeras" que supuestamente quisieran generar un clima de desestabilización en el país.

Mientras tanto, en Almatí, el principal centro económico de la nación, la situación sigue deteriorándose. No cesan los enfrentamientos y continúan escuchándose disparos de armas automáticas.

En todo el país está todavía vigente el estado de emergencia y el toque de queda. Según datos facilitados por el Ministerio del Interior, hay 3.000 personas arrestadas, aunque su número posiblemente se haya incrementado a estas horas.

"26 criminales muertos y 18 heridos"

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Policías antidisturbios vigilan una calle durante las manifestaciones por la subida de los precios de la energía en Almaty, Kazajstán. STR

En ese mismo comunicado se informa de la muerte de "26 criminales armados y 18 heridos", de la "liberación" de todos los estamentos oficiales que habían sido asaltados y de la instalación de setenta puestos de control en el territorio nacional.

En una nota anterior se daba cuenta de la muerte de una veintena de miembros de las fuerzas de seguridad y cerca de ochocientos heridos. La pasada noche, un grupo de manifestantes se atrincheró en los locales de la televisión MIR y, tras duros enfrentamientos, la Policía logró desalojarlos.

El edificio es ahora pasto de la llamas. En otras localidades de Kazajistán no cesan los incidentes. Solamente en Nursultán, la capital, la situación es prácticamente de calma.

Pese al inquietante panorama general, Tokáyev considera que "el orden constitucional ha sido ampliamente restablecido en todas las regiones. Los órganos locales tienen la situación bajo control".

Desde el jueves han llegado al país centroasiático tropas "de paz" rusas -las más numerosas de un contingente de países cercanos-, bielorrusas, armenias y tayikas.

Las imágenes del despliegue muestran decenas de aviones militares estacionados en los aeropuertos y largas columnas de tanques y vehículos militares dirigiéndose a las principales ciudades.

El Parlamento de Kirguistán también autorizó este viernes el envío de un pequeño contingente de fuerzas al país vecino. Todo en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (ODKB en sus siglas en ruso), bloque integrado por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, al que el presidente kazajo pidió ayuda el miércoles para reprimir las protestas.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general Ígor Konashenkov, informó a través de un comunicado que un total de "75 aviones de transporte militar Il-76 y An-124 están trasladando a los paracaidistas rusos a Kazajistán".

Según sus palabras, los mismos aparatos participan también en el traslado de los soldados bielorrusos, tayikos, kirguises y armenios. Según Konashenkov, "las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Federación Rusa, junto con las de Kazajistán, tomaron el control del aeropuerto de Almatí", que en la víspera había sido atacado y saqueado.

Al mando de las tropas rusas ha sido designado el general Andréi Serdiukov, que desempeña además el puesto de comandante en jefe de las Fuerzas Paracaidistas (VDV en sus siglas en ruso), una de las unidades de élite más aguerridas y de mayor prestigio.

Los rusos no combaten

Sin embargo, según el servicio de prensa del Kremlin, "las unidades enviadas a Kazajistán no participan en acciones de combate". Con anterioridad se había dicho que su misión consiste en "proteger edificios y otras instalaciones estatales y militares, así como, en general, asistir a las autoridades con el objetivo de estabilizar la situación".

A este respecto, el viceministro de Exteriores ruso, Alexánder Grushkó, declaró ayer que "Rusia y el resto de miembros de la ODKB arriman el hombro a Kazajistán, que es lo que tienen que hacer los países que son aliados".

Respondía así a las palabras del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, al opinar que la actual operación de la ODKB en suelo kazajo "evoca recuerdos de situaciones que deben evitarse", en aparente referencia a sonadas intervenciones del Ejército Rojo en Praga, Budapest o Afganistán.

La UE ha pedido respeto a la soberanía e independencia de Kazajistán, aunque la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, hizo ayer un llamamiento "al fin de la violencia y a la moderación".

Las movilizaciones en contra de las autoridades kazajas comenzaron el domingo pasado en las ciudades de Aktáu y Zhanaozén, situadas en el extremo occidental, en protesta por la subida de los precios del gas licuado.

Luego se extendieron al resto de Kazajistán, siendo Almatí, la antigua capital, la más damnificada. Allí siguen sin funcionar Internet y la telefonía móvil, lo que impide a su vez el uso de los servicios de mensajería. Esta situación afecta de forma intermitente a otras ciudades.

Los bancos han cerrado sus puertas -hay enormes colas en los cajeros automáticos-, son significativas las colas en las gasolineras y la población hace acopio de productos alimenticios temerosa del desabastecimiento. Las conexiones aéreas están suspendidas desde el miércoles aunque anoche se esperaba el restablecimiento de algunos vuelos.

España pide cautela a los 80 españoles residentes en el país 

El Ministerio de Asuntos Exteriores recomendó este viernes a los 80 españoles que residen oficialmente en Kazajistán que adopten las medidas de cautela necesarias ante la inestabilidad creciente en el país.

Entre ellas, el departamento ha aconsejado que no realicen desplazamientos innecesarios y eviten las zonas de conflicto.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha contactado con la colonia española y comprobado que ningún nacional se ha visto afectado por los incidentes.

Treinta y siete de ellos residen en Almatí, la capital comercial, convertida en el epicentro de las manifestaciones. Exteriores también ha pedido que ningún español viaje a la antigua república soviética.

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