viernes 21/1/22
                      Choque entre migrantes y la policía polaca en la frontera bielorrusa. EFE
Choque entre migrantes y la policía polaca en la frontera bielorrusa. EFE

Efectivos polacos repelieron ayer con cañones de agua, gas lacrimógeno y granadas aturdidoras a un grupo de migrantes concentrados en la frontera entre Bielorrusia y Polonia que buscan entrar en la Unión Europea, según las imágenes difundidas por la televisión bielorrusa y la agencia estatal Belta.

Según estas fuentes, los refugiado rompieron vallas y arrojaron piedras a los militares polacos, mientras que los efectivos polacos «respondieron con el uso de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras» en el paso fronterizo Bruzgui-Kuznica.

En el intento masivo violento de traspasar la frontera polaca por parte de un grupo de inmigrantes, un policía polaco resultó herido de gravedad por un impacto en la cabeza.

La situación se normalizó después y los migrantes comenzaron a regresar a su improvisado campamento en territorio bielorruso.

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, afirmó ayer que en la conversación telefónica que mantuvo ayer con la canciller alemana, Angela Merkel, le propuso una vía de arreglo a la crisis migratoria en la frontera bielorruso-polaca, donde se encuentran varios miles de migrantes.

«Acordamos con Merkel que de momento no vamos a hablar concretamente de ello. Ella pidió tiempo, una pausa, para debatir esta propuesta con los miembros de la UE», dijo el mandatario.

Lukashenko afirmó que espera una segunda llamada de Merkel para seguir tratando una posible solución. Subrayó que el mayor problema es la situación de los más de 2.100 migrantes que se han concentrado junto al paso fronterizo Bruzgui-Kuznica en el lado bielorruso de la frontera con Polonia.

«El problema, como le dije a Merkel, radica en que si no salvamos a esa gente, perderemos, Bielorrusia y más todavía la Unión Europea, que no ha permitido la entrada de estos refugiados. Por eso hay que resolver de inmediato la situación de estas personas», dijo.

En medio de la tensión migratoria en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, el gobierno polaco estudia la posibilidad de pedir a la Otan que active el artículo 4 del Tratado que garantiza el principio de defensa mutua entre aliados.

Tras una reunión de varias horas del Gabinete de Seguridad Nacional polaco, el portavoz presidencial, Jakub Kumoch, confirmó que la decisión de recurrir a la ayuda de los aliados de la Otan en la crisis fronteriza «está sobre la mesa».

«Se mantienen abiertas las conversaciones con nuestros aliados», declaró Kumoch, quien agregó que la opción de reclamar la asistencia de sus socios de Alianza «podrá ser utilizada cuando llegue el momento».

El domingo, el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, dijo que «no es suficiente con que expresemos públicamente nuestra preocupación. Ahora necesitamos pasos concretos y el compromiso de toda la alianza», en alusión a una eventual activación de ese compromiso.

El artículo 4 de la Alianza Atlántica dice que «las partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, se vea amenazada la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las partes». Solo se ha invocado a ese principio en seis ocasiones en la historia de la Alianza.

SIN PELIGRO DE GUERRA

El presidente lituano, Gitanas Nauseda, después de una reunión en Vilna con los presidentes de Letonia y Estonia, Egils Levits y Alar Karis, respectivamente, dijo estar dispuesto a apoyar una eventual decisión de Polonia a favor del artículo 4 de la Otan si fuera necesario.

El portavoz de la Cancillería afirmó también que el Gobierno polaco «tiene en cuenta todas las posibilidades» y puntualizó que Varsovia «cuenta con que no tendrá lugar la variable de mayor gravedad y alcance por parte de Bielorrusia, es decir, la variable militar».

Ayer, el vicepresidente del gobierno polaco subrayó que, a pesar de que «existe una guerra híbrida» entre Polonia y Bielorrusia, a su juicio «la guerra armada (con Bielorrusia) no está en el horizonte».

Polonia repele a los migrantes con agua, gas y granadas aturdidoras