viernes. 12.08.2022
Más de 200.000 personas, según cálculos policiales, participan en los funerales, que comenzaron a las 15.00, hora local (12.00 GMT), con una multitudinaria manifestación de protesta contra el bombardeo israelí, que tenía como objetivo el jeque Salah Shahade, líder del grupo Azedim Al Kassem, brazo armado del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas). Los cadáveres de las víctimas eran llevados a hombros en camillas, cubiertos con la bandera tricolor palestina. «La sangre de nuestros mártires no será derramada en vano», coreaba la multitud, que pedía «vengar estos crímenes». Shahade era buscado por Israel por la planificación de cientos de ataques y atentados en los últimos años, y el bombardeo de anoche le tenía a él como blanco principal. En los funerales se pudo ver también a cientos de individuos enmascarados que disparaban al aire, así como a los dirigentes de todas las facciones palestinas, incluido el movimiento Al-Fatah, que preside Arafat. Centenares de palestinos indignados se echaron a las calles al divulgarse la noticia del ataque para expresar su indignación y clamar venganza, lo que ayer por la mañana prometió el mentor ideológico de Hamas, el jeque Ajmed Yasín, de quien Shajade era asistente. Yasín, precisamente, había propuesto el lunes poner fin a los ataques de suicidas islámicos contra civiles de Israel si este país evacuaba las ciudades palestinas de Cisjordania que invadió hace más de un mes. El consejero y portavoz de Yaser Arafat, Nabil Abu Rudeina, informó en la ciudad cisjordana de Ramala, sede de la Autoyridad nacional Palestina, que el presidente solicitará una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Promesas de venganza en los funerales