domingo. 27.11.2022

Rusia da orden a su Ejercito de ampliar la ofensiva contra Ucrania en todas direcciones

Las defensas ucranianas han matado ya a 60 infiltrados que marcan los edificios para dirigir los bombardeos del invasor

En medio de acusaciones mutuas entre Kiev y Moscú de rechazar el inicio de conversaciones para parar el conflicto, el Ministerio de Defensa ruso anunció este sábado que «todas las unidades han recibido la orden de ampliar la ofensiva en todas las direcciones, de acuerdo con el plan de ataque». En la misma línea las autoridades militares ucranianas han pedido a la población a «ofrecer resistencia a las tropas invasoras por todos los medios posibles».

Para empezar, el Ministerio del Interior ucraniano ha procedido a la distribución de 25.000 armas de fuego y más de 10 millones de cartuchos de munición entre los habitantes de Kiev. Así lo confirmó el titular de ese ministerio, Denís Monastirski, quien, según un vídeo publicado en su web oficial, ha entregado también armas antitanque. Especialistas del Ejército ucraniano animan a la ciudadanía a «cortar árboles, levantar barricadas, cavar trincheras y emplear todo lo que sirva para impedir o dificultar el avance de las fuerzas invasoras». En un mensaje en Facebook, el servicio de prensa castrense asevera que «los ocupantes deben comprender que aquí no se les quiere y que vamos a hacerles frente en cada calle hasta que les atenace el pánico con solo mirar a nuestras ciudades».

Las redes sociales se llenaron de fotografías de jóvenes armados con el material distribuido. La ex primera ministra, Julia Timoshenko, aparecía también fotografiada con un fusil de asalto Kaláshnikov en la mano. A los diputados de la Rada Suprema (Parlamento) se les ha entregado igualmente armas automáticas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calcula que en su país han entrado más de 100.000 soldados rusos.

Mientras tanto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguraba que ante las negociaciones acordadas el viernes entre una delegación rusa y otro ucraniana para hablar de un alto el fuego y discutir la oferta de «neutralidad» planteada por Zelenski «fue suspendido el avance de las tropas» rusas. Sin embargo, añadió Peskov, las autoridades ucranianas «rechazaron después entablar las negociaciones y se reanudaron las acciones militares». Sin embargo, el asesor de la Presidencia ucraniana, Mijailo Podoliak, precisó este sábado que «Ucrania reaccionó a la iniciativa de la parte rusa diciendo que estaba lista para sentarse a la mesa de las negociaciones y comenzamos a preparar nuestra posición». Sin embargo, añadió Podoliak, después «la parte rusa presentó varias demandas en tono de ultimátum inasumibles para nosotros».

En concreto, Peskov advirtió que un acuerdo debería incluir «la desmilitarización y denazificación de Ucrania» mientras que el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, puso también la condición de que el Ejército ucraniano «deponga las armas» y se rinda. Podoliak señaló también como inaceptable que Rusia hubiera establecido Minsk, la capital bielorrusa, como sede de la negociación por ser, afirmó, «parte del conflicto». Las autoridades de Kiev propusieron mejor Varsovia. Entre tanto, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y su ministro de Exteriores, Mevut Cavusoglu, contactaron con Moscú y Kiev.

Los vecinos del barrio de Borshchagivka, al sur de Kiev, tienen un grupo de ‘wasap’ en el que comparten información. Antes de la guerra era una red social como cualquier otra. Estaba pensada para proporcionar información útil a los residentes en el distrito. Pero desde hace tres días sólo se habla de una cosa: la invasión rusa.

El pasado jueves, pocas horas después de que empezase el bombardeo, un vecino escribió en este grupo que desde su casa estaba viendo a alguien sospechoso en la azotea de un edificio. Era el bloque de viviendas en el que vive Anastasia Tarashchuk y su familia. Ella y su padre subieron hasta la última planta y vieron que la puerta que conduce al tejado había sido forzada. No encontraron a nadie. Pero lo que más les preocupaba era buscar si había dibujada algún tipo de marca en la azotea. La guerra acababa de empezar, pero ya sabían que era importante borrar esos dibujos que facilitan los ataques del ejército ruso en suelo ucraniano.

Los saboteadores son personas que no van vestidas de militares, pero que facilitan la labor de las tropas. Según el Gobierno de Ucrania, muchos de ellos son infiltrados de los servicios de inteligencia de Rusia. Otros simplemente son ciudadanos de Ucrania que apoyan la invasión. Por las redes sociales circulan ya vídeos de algunos de estos supuestos colaboradores..

Según los medios locales, solo en las últimas horas unos 60 saboteadores rusos han sido «abatidos». Pero en estas circunstancias, en un momento en el que los infiltrados rusos también se visten con los uniformes del ejército de Ucrania para superar los controles, todo el mundo parece sospechoso. Algunos de los infiltrados han sido sorprendidos en plena acción. Pero también se cometen errores. Hace dos días, en un ambiente de pánico general, un coche de civiles fue tiroteado en las calles de Kiev al ser confundido con uno de estos grupos de colaboradores rusos.

La realidad es que no se sabe muy bien cuál es el impacto de estos grupos de personas que operan por todas las grandes ciudades de Ucrania. Tampoco se puede calcular el número de infiltrados. Lo que sí se saben son algunas de sus consecuencias. El Ayuntamiento de Kiev ya ha dicho que los ciudadanos que no respeten el toque de queda en la ciudad pueden ser considerados «enemigos» e insiste en que nadie salga de sus casas por su propia seguridad. Es más, en algunos barrios se están ya quitando todos los carteles con los nombres de las calles y los letreros que indican las direcciones.

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