domingo 24/10/21

Las torturas tras los atentados, el secreto mejor guardado de Estados Unidos

Veinte años después de los ataques del 11-S, las torturas de la CIA siguen clasificadas como «alto secreto» en Estados Unidos. El centro carcelario de Guantánamo permanece abierto y algunos de sus antiguos presos han vuelto al poder en Afganistán con el regreso de los talibanes. A falta de un relato oficial sobre uno de los episodios más oscuros de la historia de Estados Unidos, arroja luz la conversación con algunos de sus protagonistas: una senadora que arriesgó su carrera para investigar a la CIA, un exagente del FBI que se opuso a las torturas y una abogada que defendió presos en Guantánamo.
Algunos presos de Guantánamo sufrieron hidratación rectal y privación de sueño. PETTY OFFICER

La senadora demócrata Diane Feinstein fue la principal impulsora de un informe de 6.700 páginas que hasta la fecha supone la mejor fuente de información sobre las cárceles clandestinas de la CIA y los abusos que se cometieron contra supuestos miembros de Al Qaeda bajo el Gobierno de George W. Bush (2001-2009). «El programa de torturas de la CIA fue un error terrible. No solo contradecía nuestros valores, sino que no sirvió para lograr información valiosa de inteligencia», opina.

Feinstein logró que en 2014 se hiciera público un resumen de 525 páginas, pero la versión íntegra permanece clasificada. El informe fue grabado en unos discos, que a continuación fueron metidos en sobres con la frase «alto secreto» y guardados en cajas fuertes de la CIA, el Pentágono y los Departamentos de Estado y de Justicia, donde siguen hasta ahora a la espera de un presidente los desclasifique. Nada más llegar a la Casa Blanca, Barack Obama (2009-2017) prohibió el programa de torturas, pero rechazó hacer público el informe por miedo a que avivara la ira contra EE UU en muchas partes del mundo.

Pese a los riesgos, Feinstein cree que EE UU debe hacer examen de conciencia para evitar que las torturas se repitan: «Sigo creyendo que el informe completo de 6.700 páginas debería ser desclasificado y creo que un día lo será. Es una lección crítica que nunca debemos olvidar».

El presidente estadounidense, Joe Biden, se ha comprometido a desclasificar documentos relacionados con el 11-S siempre que no pongan en peligro la seguridad del país.

Y eso rebaja las expectativas sobre la desclasificación del informe, en el que se rumorea que aparecen los nombres de los miembros del Gobierno de Bush implicados en el programa de torturas. El exagente del FBI Ali Soufan vio los abusos, aunque él usaba otros métodos. Una de las personas a las que interrogó fue al yemení Salim Ahmed Hamdan, al que EE UU encerró en Guantánamo por haber sido supuestamente el chofer de Osama bin Laden.

la herencia de guantánamo

Hamdan fue sentenciado a cinco años y medio de cárcel por unas polémicas comisiones que funcionaban al margen de la justicia civil y militar; y una de las abogadas encargadas de defenderle fue Andrea Prasow, actual subdirectora en Washington de Human Rights Watch. Prawson también representó a diez saudíes en Guantánamo y lo que más recuerda de ese tiempo es la frustración ante las dificultades para obtener justicia. «Te sientes absolutamente impotente como abogado cuando representas a quienes están detenidos en Guantánamo. Otra gente controla sus condiciones de vida, otra gente controla su detención y las cosas que puedes hacer como abogado son muy pocas comparadas con las necesidades diarias que tienen», explicó.

Biden ha dicho que quiere cerrar Guantánamo, pero ha adoptado un enfoque más discreto que Obama, quien se topó con una intensa oposición de los republicanos del Congreso. Lo que sí hizo Obama fue transferir presos a terceros países y en 2014 intercambió a un militar estadounidense por cinco altos cargos del régimen talibán que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001. Años después, esos cinco insurgentes pasaron a formar parte de la delegación de los talibanes que negoció la retirada de EE UU de Afganistán y algunos ya han ido adquiriendo puestos de responsabilidad. Por ejemplo, Mohammad Nabi Omari ha sido nombrado gobernador de la provincia de Khost. Y es que, aunque la historia de las torturas de la CIA todavía no se ha escrito, el presente y el incierto futuro de Afganistán impedirán a Estados Unidos olvidar su guerra sucia contra el terrorismo.

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