lunes 24/1/22

La UE advierte de las consecuencias de suspender el pacto de Irlanda

Bruselas muestra su frustración por el inmovilismo de Londres tras el último encuentro
                      Imagen de David Frosto tras el encuentro con Maros Sefcovic. OLIVER HOSLET
Imagen de David Frosto tras el encuentro con Maros Sefcovic. OLIVER HOSLET

Inmovilismo, sospechas de maniobras coercitivas y advertencias. El ‘brexit’ continúa siendo un germen de malestar en la Unión Europea. Y la reunión celebrada este viernes en Bruselas con el negociador británico, David Frost, volvió a ser ejemplo de todo ello. Su interlocutor, el vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, en una declaración sin preguntas comprimió toda esa frustración al término de ese encuentro. Acusó a Londres de no haber dado ningún paso «significativo» para encontrar una solución al contencioso que existe sobre la aplicación del protocolo de Irlanda. Pero también advirtió de que habrá «graves consecuencias» si el Gobierno de Boris Johnson tira por la calle del medio y decide actuar de forma unilateral.

Apenas cuatro minutos de una comparecencia que ya desde el inicio revelaba el malestar del ‘negociador’ del Ejecutivo comunitario para todo este embrollo. El político eslovaco aparecía con gesto serio tras este encuentro, uno más de los que se vienen manteniendo desde hace semanas y que desde el pasado 13 de octubre tienen encima de la mesa una batería de medidas propuesta por Bruselas que contempla reducir los controles entre Irlanda del Norte y el Reino Unido para hallar una salida al actual bloqueo y otorgar «estabilidad y predictibilidad» a la situación en la provincia británica. «La UE hizo un gran movimiento, pero hasta hoy no hemos visto ningún movimiento en absoluto por parte de Reino Unido», expresaba Sefcovic antes de calificar la situación como «decepcionante» y pedir «honestidad» al Ejecutivo británico en sus conversaciones con la UE. Y es ahí donde entra en juego el temor a la unilateralidad, o dicho de otro modo, a que Londres tire del artículo 16 documento o, lo que es lo mismo, pulse el botón que dejaría en suspenso los acuerdos alcanzados anteriormente y que, en consecuencia, pondría en serio riesgo el Tratado.

Aquí Bruselas insiste -y mucho más desde la presentación de su paquete extraordinario de medidas de octubre- que está centrada «en resolver problemas prácticos con soluciones prácticas. Nuestro objetivo último es ofrecer previsibilidad, estabilidad y seguridad a la población de Irlanda del Norte». Y sigue considerando que ese plan resuelve los problemas planteados. Así que Sefkovic avisa a Londres: «Oímos hablar mucho del artículo 16 estos días, pero debe quedar claro que si se activa para buscar una renegociación del protocolo, las consecuencias serían graves», subrayaba Sefcovic. La UE vería en ese movimiento un intento de presión inaceptable porque se leería como una señal clara de que el 10 de Downing Street está «rechazando» los esfuerzos de Europa por encontrar una solución.

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