viernes. 30.09.2022

El viaje del Alvia entre Barcelona y La Coruña se convirtió ayer en un suplicio para los 241 viajeros —77 de ellos con destino León— que se quedaron tirados como consecuencia de una avería en la catenaria en la salida de Miranda de Ebro sentido Bilbao. El tren se detuvo a las 14.28 horas y, según las previsiones más optimistas, tenía previsto reanudar la marcha para llegar a las 22,46 horas a León, cuando su hora de entrada en la estación es a las 17.30 horas.

El Alvia, ante el calor que se empezó a acumular en el interior, tuvo que abrir las puertas para airear la composición. Y a pesar de que el incidente no provocó víctimas personales, una ambulancia se tuvo que trasladar hacia el lugar del parón para recoger a una mujer embarazada con problemas. Además, tras la avería producida por el pantógrafo desprendido se produjo la rotura de la luna de la cabina motriz, por lo que el tren quedó sin tensión en la vía. Al reconectarla, según ha podido saber este periódico, se produjeron fuegos en matorrales cercanos a la vía, por lo que hubo que utilizar varios extintores extraídos de los vagones. A pesar de los trabajos, un incendio se descontroló y fue necesaria la intervención de los bomberos. Hasta el lugar del suceso, donde los más de 200 viajeros se quedaron durante horas sin confort, se trasladaron para arreglar la avería personal de Talgo, así como operarios de las instalaciones para acondicionar el material y retomar el viaje en un Alvia 626.

La ambulancia se lleva a una mujer embarazada de un Alvia averiado durante horas