domingo. 04.12.2022
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Edificio donde hace seis años se produjo otro homicidio, a muy pocos metros del crimen de Obispo Almarcha. SECUNDINO PÉREZ

No es el único caso en el que trabaja CNP en el barrio del Ejido. En la calle Santa Ana, relativamente cercana a Obispo Almarcha y también perteneciente al mismo distrito, un varón apareció cosido a puñaladas el 18 de junio de 2016. Cuando consiguió entrar, halló una escena dantesca. A tenor de los datos que maneja la Policía Nacional, que sigue la investigación, una persona a la que tenía que conocer (la cerradura no estaba forzada) se presentó en su casa y entabló una fuerte discusión con él.

Salió a escena un arma blanca y a pesar de que la autopsia reveló que había heridas defensivas en las manos, señal de que trató de oponer resistencia, no pudo proteger su vida. Falleció pocos instantes después, víctima de dos navajazos en el cuello que le provocaron una fuerte hemorragia. Había un corte punzante en la mano también, pero esa herida únicamente delata el carácter defensivo de la actuación de la víctima, de 48 años de edad y de baja psicóloga por depresión en el momento de los hechos.

Abierto el caso de la calle Miguel Zaera

También sigue abierto el caso de la calle Miguel Zaera. Un varón de 88 años de edad, vecino del portal 12 de la citada calle, falleció de forma violenta en la noche del 12 de marzo de 201 como consecuencia de una contusión que se produjo de forma aún no esclarecida plenamente en el transcurso de una discusión de las que al parecer se producían de forma reiterada en la intimidad familiar y que fue presenciada por un hijo de ambos, de 56 años de edad. La investigación trabaja en tres hipótesis: que la muerte fuera accidental en el transcurso de la riña, que se produjera como consecuencia de un impacto provocado por la esposa de la víctima, de 90 años de edad o que ocurriera al intervenir el hijo en defensa de su madre. El caso no se ha dado por cerrado.

Un barrio obrero de León con homicidios sin resolver
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