Diario de León

Seis de los ocho empleados que recibieron la descarga continúan hospitalizados

«Caímos al suelo inconscientes», evocan los heridos por un rayo

«Estábamos detrás de un camión para refugiarnos de la lluvia. Oímos un rayo cerca y el siguiente nos dejó tumbados en el suelo. Me desmayé y cuando empecé a reacciona

Los heridos ingresaron en el hospital por urgencias el pasado miércoles

Los heridos ingresaron en el hospital por urgencias el pasado miércoles

Publicado por
P. Infiesta Redacción - LEÓN.
León

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5.30 de la tarde del pasado miércoles. Viloria de la Jurisdicción. Ocho empleados de la subcontrata Ferroblan realizan labores de encofrado y ferralla en la autovía León-Benavente, junto al entronque con la autovía a Burgos. Comienza a llover e intentan refugiarse junto a un camión. Antes de que se den cuenta les alcanza un rayo que les tumbó. «Caímos al suelo inconscientes», recuerda Pedro González, de 33 años, desde su cama del hospital Princesa Sofía. Es el único que aún no puede levantarse, pero evoluciona favorablemente de sus quemaduras leves y de la revolución de enzimas que le ocasionó la descarga. En los últimos dos días ha sido sometido a pruebas analíticas, scanner y radiografías. Recuerda poco de aquel momento, sólo el estruendo y las manos de las personas que trataban de reanimarles después dándoles palmadas en la cara. En el mismo centro sanitario también siguen en observación Pedro Blanco, Jaime González y Juan Ruiz. Su diagnóstico es positivo y, según fuentes hospitalarias, podrían abandonar el centro en unos días. Los otros cuatro compañeros fueron trasladados al hospital Monte San Isidro, donde dos ya ha sido dados de alta, según confirma la doctora Roi. Los que permanecen, Javier Vega, de 19 años, y Melchor García, de 44, se recuperan de quemaduras superficiales y de los efectos de la descarga del rayo. Vega, que nació en el pueblo zamorano de Domez de Alba, precisa que la primera persona que avisó a las ambulancias fue el conductor del camión contra el que trataron de refugiarse de la tormenta. El hombre corrió a la caseta de obra y desde allí llamaron a los sanitarios. Se presentaron cuatro ambulancias de Autransa, una del 061 y otra de Cruz Roja de San Andrés, que volvió vacía. El joven tiene los niveles de una hormona del riñón altos. Por eso continúa en observación, aunque espera recibir el alta hoy. No llegó a oler nada ni vio la luz del rayo. Sólo que coincidiendo con el trueno cayó al suelo fulminado, junto a sus compañeros. Botas con planta de metal García, que procede de Alcoba de la Ribera recuerda que sus calcetines quedaron «hechos fuego», al igual que una bota. Precisamente, las botas de seguridad que calzaban los ocho trabajadores de la autovía, con puntera y planta metálica, dificultaron la salida de la corriente eléctrica del rayo tras atravesar en segundos sus cuerpos.

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