lunes 24/1/22
                      Un grupo de jóvenes celebra un botellón en un parque de la ciudad. FERNANDO OTERO
Un grupo de jóvenes celebra un botellón en un parque de la ciudad. FERNANDO OTERO

«No vemos la hora de que empiece a llover. Es la única manera de acabar con esto. No es un problema de magnitud, sino de progresión. Ahora mismo los botellones son controlables todavía y no han empezado a dar problemas graves, pero el asunto es que cada fin de semana son más grandes y terminará por pasar algo». Lo dice un agente de la Policía Local, que remarca cómo las primeras actuaciones fueron de una veintena de chavales, la penúltima de este fin de semana de medio centenar y la del sábado ya de dos grupos diferenciados».

Los botellones siguen ocupando una parte importante de la actividad de la Policía Local. «Es más la repercusión que tiene en la calle que lo que de verdad ocurre», asegura un oficial. «Realmente no es un problema de primer orden, hay que estar atentos y vigilar. Pero muchas ciudades del país estarían encantadas de tenerlo tan controlado como lo tenemos aquí», señala la misma fuente.

El Paseo de Quintanilla y la Plaza de las Cofradías, situados ambos en las inmediaciones de La Palomera, se han convertido en el epicentro de las últimas concentraciones de jóvenes. En el primer punto se originó la pelea inicial que dio origen al último homicidio en la capital, el llamado ‘Crimen de La Torre’.

En la última intervención doble de la Policía Local se identificó el sábado por la tarde a un total de nueve menores que estaban participado en dos botellones en el Parque de La Granja, junto a los campos de fútbol. En una primera actuación, a las 19.20 horas de la tarde, los agentes identificaron a siete menores, a los que se les incautaron diversas botellas con bebidas alcohólicas. Se procedió a dar aviso a sus padres.

Cuando los agentes concluían este operativo, a las 19.45 horas, identificaron en el mismo parque de La Granja a otros dos menores que portaban bolsas con botellas de bebidas alcohólicas, algunas de ellas ya empezadas. También se comunicó a sus padres esta intervención.

Estará más complicado el próximo fin de semana. La celebración de Halloween ha enraizado entre los menores y adolescentes y a la espera de la previsión meteorológica, el calendario juega contra la seguridad. La fiesta cae en fin de semana y además el lunes no hay clase, por lo que la respuesta se vaticina masiva.

Convocatorias

Hay programada una convocatoria de cierto poder de llamada organizada por un establecimiento de hostelería de las afueras de la capital. El problema radica en que es zona de jurisdicción ajena a la Policía Local y escapa al control de los agentes. Y varios establecimientos de la capital anuncian ya actividades para esas fechas. La Agencia Estatal de Meteorología pronostica cielos cubiertos y 17 grados de temperatura para el viernes pero para la noche del sábado se anuncian lluvias ligeras y 10 grados de mínimas.

El viernes ya habían sido disueltas en el parque de La Granja, junto a los campos de fútbol, un grupo de unas 50 personas que estaban realizando un botellón. Al acercarse los agentes, muchos jóvenes participantes en el botellón se dieron a la fuga, pese a lo cual los policías pudieron identificar a diez menores y a dos adultos.

Tras las identificaciones, se procedió a abrir expediente de sanción a ocho jóvenes por consumir bebidas alcohólicas en la vía pública y a otro de ellos por facilitar una identificación falsa a los agentes. Se informó a los padres de los menores, algunos de los cuales se trasladaron al parque a recoger a sus hijos.

Sí que se constata desde las fuerzas de seguridad municipales que los participantes en este tipo de iniciativas no están generando destrozos en el mobiliario público, por el momento. «Se limitan a reunirse, a conversar y beber y a las típicas actitudes de adolescentes y jóvenes de esa edad. Pero no están provocando los altercados que se están generando en otras ciudades», aseguran desde la policía del Ayuntamiento de León.

Expertos en adiciones remarcaron esta semana en Barcelona que el botellón no es solo un asunto de orden público, sino que debe abordarse como un problema de salud pública, con importantes consecuencias en adolescentes, y exigieron que se aumente el precio del alcohol para reducir su consumo. De momento es una propuesta.

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