jueves. 11.08.2022

El cierre industrial agrava la tormenta económica en León

Luengo se convierte en la primera factoría en parar la producción con la crisis del transporte
                      Lineal de envasado de legumbres en una de las factorías de Luengo. RAMIRO
Lineal de envasado de legumbres en una de las factorías de Luengo. RAMIRO

Luengo encabeza la lista de incidencias empresariales derivada de la crisis que ha originado la protesta del transporte contra los precios de los carburantes. Tras once días de paros, la marca comercializadora y transformadora de legumbres anunció la interrupción de la actividad en sus instalaciones de Riego de la Vega. Luengo relaciona la detención de la actividad con la huelga de transporte que comenzó el lunes 14 de marzo; y da por afectadas las operaciones de la fábrica al limitar la capacidad de carga de productos terminados y el aprovisionamiento de materias primas y auxiliares, como tarros, pallets y diversos materiales de embalaje.

«La actividad de la fábrica permanecerá interrumpida hasta que se pueda volver a contar con los materiales y factores necesarios para su actividad», explica la empresa a través de un comunicado. El consejero delegado de esta emblemática empresa de la agroalimentación leonesa, Pedro Luengo, apela a la necesidad de que se alcance una solución y se reactive el transporte para poder conocer entonces en qué medida va a resultar afectada la capacidad de producción y servicio en la planta leonesa para poder reactivar la actividad.

Desde Legumbres Luengo recuerdan que estas circunstancias se suman a una «coyuntura muy compleja» por el alza de los precios de la electricidad y gas y por los problemas internacionales en la cadena de suministro que está padeciendo la sociedad en general.

La empresa familiar Legumbres Luengo dispone de dos plantas de selección y envasado de legumbres secas y cocidas con una superficie total de 45.000 metros cuadrados y cuenta con una plantilla de 150 trabajadores.

Las peores previsiones en torno a las consecuencias que podría terminar por acarrear este paro del transporte, asfixiado por los precios de los carburantes que han terminado por empujar a los profesionales del sector a trabajar a pérdidas, se ha comenzado a cumplir en la provincia de León en el segmento de las empresas de mayor volumen, en un efecto contagio de la ola expansiva de bajadas de trapa que afecta a algunos negocios pequeños.

El anuncio del cierre en Luengo parece que podría ser solo la punta de un bloque de hielo de crisis sumergida en las dificultades añadidas tras once días de paro en el sector del transporte.

SE barruntan problemas graves para algunas líneas de factorías industriales del entorno de León, por falta de materia prima para producir, pero también condicionada por el coste energético que anula cualquier rentabilidad en el proceso.

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