sábado. 13.08.2022

«El objetivo de la medida es evitar la liquidación de empresas con problemas transitorios de liquidez, pero solventes en el medio plazo». Sin embargo, según el Banco de España, puede producirse el efecto colateral de «permitir una mayor tasa de supervivencia de empresas no viables», lo que «puede conllevar efectos negativos en la necesaria reasignación de fondos y la recuperación de la actividad».

Porque la realidad es que, más allá de las excepciones de la pandemia, «el sistema concursal español se ha caracterizado por su escaso uso por parte de las empresas en dificultades financieras, especialmente en el caso de pequeñas sociedades y empresarios individuales». Los concursos de acreedores funcionan mal. «Procedimientos largos, costosos, y que casi siempre terminan en la liquidación de las empresas», explica el BdE. A lo que se suma un «previsible repunte de las solicitudes de concurso una vez que la moratoria expire», que se sumará a «la facilidad con la que se congestionan los Juzgados de lo Mercantil». Lo que le lleva a plantear soluciones, como nuevos mecanismos específicos para microempresas y autónomos.

Un «círculo vicioso de poca capacidad»