viernes. 27.01.2023

«Como decimos en mi país, estamos ahora mismo con la pataleta del ahorcado». El suave acento sudamericano de Frank Lázaro no esconde la agria situación en que la pandemia ha dejado a su sector, el de la restaura ción y la hostelería. Regenta la pizzería Vespa 50 en la calle Cervantes desde hace tres años y cuando se le pregunta por las ayudas directas prometidas por las administraciones su respuesta es rauda: «Nada, ninguna». Como todos los de su sector reconoce que las ayudas que engordan titulares llegan a cuentagotas y cuando lo hacen. Cursaron la solicitud correspondiente pero de momento las ayudas no aparecen.

El año pasado, antes de que estallase la crisis, eran nueve personas trabajando en su establecimiento. Ahora quedan tres. «El resto se han tenido que ir a un Erte». Dos autónomos y un trabajador contratado intentan capear estos tiempos de crisis donde la restricción de movilidad el confinamiento de la Comunidad y la ausencia total de peregrinos ha castigado con dureza a toda la economía leonesa vinculada al turismo.

Sólo el sector hostelero y de restauración genera —o mejor dicho generaba— en la provincia alrededor de 10.000 puestos de trabajo. Un motor que hace falta engrasar.

«Como yo digo, estamos con la pataleta del ahorcado»