miércoles. 10.08.2022

Son años de reclamaciones por los problemas del firme de la autovía Ruta de la Plata, al menos en el tramo entre León y Benavente. Y obras que en los últimos tiempos han remozado parte de este trayecto, pero siguen haciendo circular a los conductores entre baches en unas condiciones lejanas a lo que se espera de una vía de alta capacidad. La A-66 fue una de las mejoras en las infraestructuras más reclamadas por la provincia, uno de los últimos tramos entre Sevilla y Gijón (básica también para enlazar con Madrid y con el Noroeste) en abandonar los colapsos de las carreteras nacionales. A día de hoy sigue muy lejos de los estándares de calidad que los conductores esperan de este tipo de comunicaciones.

Sin embargo, según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la autovía en el tramo entre Gijón y Zamora (que atraviesa León) está entre las que consiguen un aprobado entre los conductores. El estudio señala que uno de los aspectos más valorados para determinar el grado de satisfacción en las autopistas y autovías consultadas es la densidad del tráfico, y aquí las aglomeraciones no se producen; aunque también se valoran como incómodas las obras, que aunque con menos intensidad de la deseada por los usuarios sí se producen.

Otro aspecto a destacar del informe: opta por las grandes vías, y no entra a valorar la totalidad de las autovías y autopistas. La autopista de peaje León-Astorga, la AP-71, no se ha sometido a la valoración de los conductores.

El caso es que el informe de la OCU hace una encuesta entre usuarios que valora la satisfacción con las carreteras, en especial que las autopistas y autovías. Que se mueve «en un nivel discreto». Los encuestados valoran el estado del firme, la anchura de los carriles, la señalización, los guardarraíles, las salidas e incorporaciones, las áreas de descanso, las obras y la fluidez del tráfico,...

Dan una nota de satisfacción global que en el caso de la vía entre Zamora y Gijón es media, ni satisfactoria ni crítica. Son las vías de alta capacidad que se estructuran desde el sur del país hasta la frontera francesa a través de toda la costa mediterránea las que mejor valoran los conductores, además de la que transcurre entre Madrid y Portugal a través de Extremadura. Las más cuestionadas, la que va de Benavente a Vigo y desde ahí a Ferrol, las del País Vasco, la de Sevilla a Portugal y la A-2 de Zaragoza a La Junquera. Curiosamente la autopista de peaje que recorre el mismo trayecto está entre las mejor valoradas.

Los factores que influyen

El informe de la OCU concluye que «los conductores no se muestran encantados con la seguridad en las carreteas españolas». Pero son las condiciones de las vías fuera de las zonas urbanas las que presentan mayores problemas.

Aunque la velocidad y las distracciones son los factores que más influyen en los accidentes de tráfico, «no podemos olvidar que el estado de las carreteras también influye». Una vía con buen firme, ancha, correctamente señalizada, iluminada, contribuye a esa seguridad.

La encuesta valora el estado del firme, la anchura de los carriles, las salidas e incorporaciones, las áreas de descanso, las obras y la fluidez del tráfico. Lo que produce más satisfacción en los conductores es la fluidez del tráfico, seguida de un asfalto en buenas condiciones y el adecuado diseño de las entradas y salidas de vía. Lo que más preocupa de cara a la seguridad son las curvas, la señalización y el número de carriles.

El conformismo se instala en la autovía de Benavente