miércoles. 17.08.2022

La efectividad de la moción no afectará tan sólo a la manera de tomar el relevo de la empresa concesionaria, a la que la corporación municipal permitió en 1969 que se hiciera con el contrato sin pagar canon, a pesar de que en los pliegos de condiciones se exigía un abono anual. La moción de los leonesistas, con el respaldo del PP y Cs, asienta que «no se ejecuten obras en el entorno de la plaza de San Marcelo en sus exteriores que supongan modificación alguna del estado actual». No podrá aprobarse el proyecto «en tanto no se proceda al consenso necesario con todas las fuerzas políticas presentes en el ayuntamiento», como se apostilla en el texto de la UPL.

El planteamiento de la oposición va más allá. Los informes técnicos tendrán que establecer «posibles soluciones alternativas» a la que se ha recogido en el anteproyecto de obras: el levantamiento por completo de la plaza para la impermeabilización del forjado, la demolición de los jardincillos, su sustitución por una gran rampa similar a la que hay junto a la iglesia, la conservación de la fuente a la misma altura, protegida por una barandilla de vidrio, y la nueva reubicación de la maqueta de la ciudad y el arbolado, aunque sin que se defina dónde, ni cómo.

Los leonesistas abundan en la argumentación de su moción en que desconocían «las pretensiones» del equipo de gobierno de modificar «el entorno, de la plaza y, sobre todo, la zona donde se ubica la fuente». El proyecto, defienden desde la oposición, «requiere de un sosegado y detenido estudio por parte de todos los grupos políticos para llegar al debido consenso sobre las obras a ejecutar, que por el momento no se tiene». «Tan emblemática lugar requiere del total consenso institucional y técnico que redunde en una plaza con una apariencia en consonancia con el entorno histórico y la enorme importancia que conlleva», avisan.

El juicio lo suscribió el PP. Los populares recalcaron que «la plaza de San Marcelo es un punto neurálgico de la ciudad que debe huir de las ocurrencias personalistas de cualquier gobernante». «Este es un asunto lo suficientemente importante como para que se estudien las opciones con el mayor consenso», reclamó Antonio Silván.

Consenso frente a «ocurrencias personalistas»
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