sábado 28/5/22
undefined
El balcón del que se desprendieron varios cascotes el jueves, que hirieron a un hombre. RAMIRO

Fue un día de vendaval, pero es el brusco choque térmico vivido en las jornadas anteriores a causa de la borrasca Ciril el que parece estar en el origen de los sucesivos desprendimientos en las fachadas de varios puntos de León que en la tarde noche del jueves sorprendieron a los leoneses. Temperaturas inusuales en abril, no registradas desde hace al menos dos décadas en estas fechas, y que llevaron el choque térmico desde los -6º de la madrugada a los 18 del mediodía. «Eso afecta a las estructuras, sobre todo a los elementos ornamentales de las fachadas», explica Francisco González Fernández, secretario de la Delegación del Colegio Oficial de Arquitectos en León. Que reconoce que las edificaciones leonesas están «habituadas a las temperaturas extremas y los cambios bruscos, pero las heladas de los últimos días y esta diferencia inusual de temperaturas afecta a las estructuras, sobre todo a los ornamentos de las fachadas». El vendaval registrado durante la tarde también pudo ayudar a estos desprendimientos. 

Se registraron, de forma inusual según reconocen tanto desde el Colegio de Arquitectos como desde el Ayuntamiento y los servicios policiales, tres incidentes en muy poco tiempo. Primero un hombre tuvo que ser trasladado al Hospital tras caerle parte de un balcón en la avenida  Suero de Quiñones. Más tarde una mujer resultó herida leve al desprenderse cascotes de un edificio de la calle Ancha. Finalmente se cortó el paso entre Ordoño II y la República Argentina también por caída de elementos de una fachada. 

El paso de la borrasca Ciril sirve en todo caso para llamar la atención sobre la conservación de los edificios de la ciudad y la seguridad que deben ofrecer tanto a los vecinos que los habitan como a los viandantes. Una seguridad que en el caso de la capital leonesa está garantizada por la Inspección Técnica de Edificios (ITE), una ordenanza que entró en vigor en 2008 y que se cumple de forma prácticamente total. En cualquier caso tanto desde el Colegio de Arquitectos como desde el Ayuntamiento recuerdan que la responsabilidad de los accidentes que pueda causar un problema en la estructura del edificio es de los propietarios. Y que la ITE y la vigilancia de los elementos de las fachadas es fundamental para garantizar la seguridad, aunque «siempre pueden producirse casos de desprendimientos». 

Desde el Ayuntamiento su concejal de Desarrollo Urbano, Luis Miguel García Copete, incide en que «cada año se publica la orden para que varios centenares de edificios pasen estas ITE. Están obligados todos aquellos inmuebles que cumplen 40 años, y a partir de ahí se revisan de nuevo cada diez años». Las revisiones y las reparaciones que se señalan, explica el concejal, se cumplen «mayoritariamente, en el 95% de los casos. Ese otro porcentaje menor lo ejecutan en los meses siguientes, las deficiencias se subsanan en su totalidad». Porque de no ser así se inician los expedientes que corresponden para que las deficiencias encontradas por los inspectores urbanistas se resuelvan. 

Además, García Copete señala que todos los servicios públicos están vigilantes. «En cualquier momento los policías locales, bomberos o trabajadores públicos que detectan alguna estructura que puede dar un problema la comunican, y se inicia de inmediato el procedimiento para la orden de reparación». La mayor garantía de seguridad para los ciudadanos es esta ITE. «Aún así puede producirse algún incidente no detectado. Aunque no es habitual». 

Responsabilidad
Son los propietarios del inmueble los responsables de los daños que se causen

Vigilancia en las cornisas

La Inspección Técnica de Edificios (ITE) establece la vigilancia de que las cornisas de los edificios no presenten riesgos de desprendimiento que puedan poner en peligro la integridad de las personas, entre otros puntos. Además de repasar las cubiertas, impermeabilizaciones, estabilidad de las vigas o grietas en las fachadas. Y se fija también la inspección de las redes de saneamiento, electricidad, fontanería o gas. Desde que esta medida se puso en marcha en la ciudad casi 6.000 edificios tuvieron que realizar alguna reforma en su estructura. La revisión de todos los edificios concluyó hace tres años, aunque la vigilancia es permanente.  La revisión afecta a todos los inmuebles cuya construcción cumple 40 años, y desde ese momento se revisan de nuevo cada 10 años. En el ejercicio de 2022 tendrán que pasar su ITE algo más de 500 edificios, los construidos entre 1941 y 1945 y los que lo fueron entre 1971 y 1981. Además de todos los que cumplen sus primeros 40 años de vida en este ejercicio.  

La crudeza de Ciril resquebraja las fachadas de León