miércoles 25/5/22

En este sentido, la experta desvela que cuando un joven agrede a sus padres «es porque con esa conducta agresiva quiere conseguir algún beneficio: más atención, evitar cumplir una norma, algo material, enfrentar a los padres, sentir poder y control sobre ellos… Las drogas –cannabis, alcohol y cocaína son las más habituales– les permiten «atravesar barreras que sin ellas no cruzarían, pero son un ingrediente más del problema».

Sin embargo, ante todo ello «hay esperanza, y una esperanza real», asegura la psicóloga de la Fundación Amigó. «La buena noticia es que la violencia filioparental es un problema aprendido. No existe un gen de la violencia. Se puede tratar y solucionar, pero ambas partes tienen que sudar la camiseta».

Sensibilidad educativa

Para corroborarlo, Ridaura cita el proyecto Conviviendo, de la Fundación Amigó, una alternativa «totalmente gratuita y no judicial» para las familias que padecen episodios de violencia intrafamiliar, que se completa con labores de sensibilización en colegios y talleres para adolescentes, que abordan el conflicto de manera preventiva.

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y la Policía Local en el caso de León, a través del Grupo Paidos, desarrollan también labores de prevención y actuación para hacer frente a la problemática que se suscita en este ámbito.

Las drogas suelen estar unidas a las problemáticas filioparentales
Comentarios