viernes 18.10.2019
ENTREVISTA

«Los empresarios tenemos que ser el martillo pilón de la reivindicación para impulsar el desarrollo»

Javier Vega Corrales. RAMIRO
Javier Vega Corrales. RAMIRO

Javier Vega Corrales cumple este jueves un año al frente de la Cámara de Comercio e Industria de León desde que se celebró el proceso electoral, en el que salió elegido por consenso. Su labor en la presidencia de la institución comenzó a mediados de 2017, con la renuncia del responsable anterior. Algo más de dos años en los que ha volcado su actuación en la prioridad del empleo y la cualificación juvenil; mientras la estructura cameral en la Comunidad ha gestado un cambio de modelo organizativo que ahora culmina, y en el que León reclama un papel protagonista. Concluir el ajuste estructural de la Cámara leonesa y abordar iniciativas que incentiven la participación empresarial está en la agenda del presidente para el futuro inmediato. Junto por una apuesta decidida por el papel del empresariado como palanca reivindicativa para exigir proyectos e inversiones que apuntalen la capacidad de desarrollo del noroeste de la península.

 

—¿Qué balance hace de esta primera etapa al frente de la Cámara de Comercio?

 

—Es un balance de mucho trabajo. Las cosas se ven diferentes cuando estás al frente de la institución, la dedicación siempre es más de la que uno espera, los frutos menos de los que se buscan. Tanto las satisfacciones como las insatisfacciones se ven incrementadas desde esta responsabilidad.

 

—El empleo y la formación de los jóvenes está siendo su gran caballo de batalla.

 

—Si hay un acontecimiento que marca estos dos años de trabajo en la Cámara son las ferias de empleo. Es una de las actividades que más trabajo nos da, porque no es fácil conseguir la implicación de las empresas y los jóvenes, pero también de la que estamos más satisfechos. Por la última feria de León, en la que apostamos por un evento grande en el Palacio de Exposiciones, pasaron más de 500 jóvenes y las 61 empresas e instituciones participantes recibieron más de 900 currículums. La celebrada en El Bierzo también fue un éxito, con casi 50 colaboradores y más de 250 visitantes. Tenemos el compromiso de hacer nuevas ferias en los dos lugares este año, las organizaremos siempre que haya jóvenes que buscan empleo y que tengamos el apoyo de Garantía Juvenil, de la Unión Europea y de las instituciones locales. Por otro lado, otra de las piezas fundamentales de nuestra actuación es el Programa Integral de Cualificación y Empleo (Pice). Estamos convencidos de que la cualificación profesional es fundamental, lo que permite adquirir habilidades que acercan a los jóvenes al mercado laboral. Entre 2017 y 2018 hemos dado más de 6.000 horas de formación, eso es mucho para una Cámara pequeña como la nuestra. Son más de 30 cursos tremendamente variopintos, desde BIM a maquillaje, algunos con gran éxito como los de hostelería y ayudante de cocina. Hay que recordar que estos cursos se dan a demanda, son las empresas y los jóvenes los que pueden decir en qué necesitan o quieren ser formados.

 

—Una de las actividades fundamentales de la institución es el comercio exterior, que tiene cada vez más importancia para el tejido empresarial local.

 

—Es una de las patas fundamentales de actuación de la Cámara, y no sólo trabajamos en misiones comerciales y acuerdos con la estructura cameral en el extranjero, sino que en colaboración con la Universidad, con el catedrático José Luis Placer, elaboramos informes de comercio exterior periódicos que son muy interesantes para conocer la realidad y las tendencias de nuestras exportaciones. Además tenemos los premios a la empresa exportadora y la innovación en exportación, que pretenden poner en valor esta vocación exterior de nuestras empresas, no siempre bien conocida.

 

—Las exportaciones leonesas han batido récords en los últimos años, en buena parte gracias al efecto de Vestas. Ahora que esta empresa ya no está, ¿cuál es la evolución exterior de las empresas leonesas?

 

—Hay que hacer una interpretación positiva de esta evolución. Vestas está siendo sustituida pro una empresa que es locomotora de la implantación de otros proyectos industriales en el polígono de Villadangos, Network Steel, y eso ya se está notando. Las exportaciones provinciales caerán seguro este año por ese efecto Vestas, pero el año próximo crecerán por el efecto Network Steel y el resto de las industrias que se instalen alrededor. Hay que tener en cuenta el enorme potencial del polígono industrial de Villadangos, con un ramal ferroviario que es un gran atractivo para nuevas industrias y medio millón de metros cuadrados para crecer. Es una infraestructura muy importante.

 

—Ese impulso de Villadangos y la inversión en su ramal ferroviario ¿obliga a replantearse el proyecto de Torneros?

 

—No, no tiene por qué. Torneros es un proyecto interesante y forma parte del Corredor del Atlántico Norte. León, y Torneros en concreto, está llamado a ser el punto neurálgico, el nodo de infraestructura logística más importante del noroeste de España. Los puertos del Cantábrico y del Atlántico tienen que pasar sí o sí por Torneros, no es incompatible con el desarrollo de Villadangos. Lo que tenemos que hacer es defender cada uno de los proyectos en lo que le corresponde, y exigir a los gobiernos autonómico, central y europeo que cumplan con este compromiso. El mundo empresarial tenemos la obligación de plantear proyectos que permitan el desarrollo de Torneros y ser reivindicativos para impulsar el crecimiento de nuestra zona. Con la Plataforma del Atlántico Norte ya hemos conseguido que este corredor esté incluido en los planes inversores de Europa, ahora hay que exigir que esas infraestructuras se lleven a cabo. Y conseguir también desbloquear el cuello de botella brutal que es el Manzanal en desarrollo ferroviario para El Bierzo y para Galicia. Tenemos que seguir siendo el martillo pilón que machaque a todas las administraciones para que no se les olvide que estamos aquí. Sumamos un PIB y una población más que importante para que se nos tenga en cuenta; y que se invierta atendiendo esta orografía tan complicada, que lo mismo nos da reservas de la biosfera maravillosas que nos dificulta el desarrollo de infraestructuras.

 

—La fuerza de la unidad empresarial se ha demostrado en el proyecto del Corredor Atlántico, ¿qué otras iniciativas habría que defender de la misma manera?

 

—La plataforma ha sido fundamental en la reivindicación del corredor, en conseguir unos ramales que en principio son ferroviarios, pero que tienen que convertirse también en carreteras, telecomunicaciones y todo lo que implique desarrollo al completo. Pero efectivamente nuestras necesidades no son sólo de infraestructuras. Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Castilla y León tenemos problemas comunes que obligan a mantener esa unidad en la reivindicación. Por ejemplo ante la financiación autonómica, que es un problema que no sólo va a afectar a esta legislatura, sino también en el futuro. No podemos consentir que los criterios de financiación se fijen en función del número de habitantes, porque entonces estamos muertos; ni sólo del PIB, porque entonces cada vez nos empobreceremos más. Hay que buscar las fórmulas para que la financiación pondere los problemas de despoblación, orografía, etc.; y nos ayude a desarrollarnos y avanzar. Eso sólo se consigue con una unidad empresarial que, por otra parte, no debe olvidar al norte de Portugal en los proyectos que plantee.

 

—¿La inestabilidad política está retrasando todos estos proyectos y afectando a la economía de los territorios y las empresas?

 

—El dinero es muy miedoso, cuando ve inestabilidad no invierte. Necesitamos estabilidad, confianza, empleo, formación,... Y eso sólo se consigue con gobiernos fuertes, no con elecciones cada poco. Es necesario defender el desarrollo y la riqueza de España y olvidar otros asuntos que deberían preocuparnos menos. Sólo pedimos estabilidad, no hablamos de colores políticos. Aunque advertimos de que subir los impuestos no es bueno, porque empobrece en lugar de enriquecer. Y eliminar la reforma laboral es malo. Con todo, queremos un ejecutivo fuerte que gobierne sin distracciones que no aportan nada al mundo de la empresa y de los trabajadores.

 

—Una parálisis presupuestaria que se prologa ya varios ejercicios ¿se deja notar en la esperada recuperación después de la crisis?

 

—Todo es muy complicado, Sin presupuesto del Gobierno central no lo hay de las autonomías, y eso implica que no hay proyectos nuevos. Ni seguridad, pero sí retrasos en los cobros, y eso no es bueno para las empresas. También influye en la Cámara: estamos haciendo todo lo posible por la formación y el empleo, pero cuando las ayudas se retrasan nos colocan en una situación de asfixia financiera.

 

—En la financiación la Cámara de Comercio también tiene que hacer un ejercicio de ajuste.

 

—Es un proceso que ya lleva tiempo, y últimamente ha habido muchos cambios. Se ha jubilado Antonio Carro, que llevaba 37 años en la institución; y ahora tenemos un vicesecretario en funciones de secretario que es Javier Sanz. Estamos conformando una estructura óptima para poder funcionar y superar los problemas creados con la eliminación del recurso cameral permanente. Antes las estructuras eran muy amplias, y demasiado anquilosadas. Ahora debemos obtener nuestros fondos, y estamos trabajando por conseguir esa estructura óptima.

 

—¿Eso implica nuevos ajustes en la plantilla, por ejemplo?

 

—Se ha producido alguna prejubilación, y estamos estudiando las posibilidades, las cosas no están fáciles. Tenemos que conseguir que las empresas vuelvan a la Cámara, aunque no es sencillo. Quizá no vendemos bien lo que hacemos. Pero primero vamos a realizar los ajustes necesarios para que tanto en León como en Ponferrada podamos tener una estructura razonable, no sobredimensionada, para dar los servicios necesarios.

 

—¿Cuántas empresas tiene la Cámara, y cuál es su objetivo?

 

—Estamos desarrollando un proyecto que aún no se ha puesto en marcha, y que creemos que atraerá a muchas de las empresas que no están con nosotros. Otras muchas han estado siempre con la institución. Iniciaremos una labor comercial para establecer el Club Cámara, ahora estamos reuniéndonos con otras cámaras en las que esta iniciativa funciona muy bien, para aprender lo mejor de cada caso. Tenemos una red cameral de 80 instituciones en el país más la red exterior, con 35 oficinas, queremos que todas las empresas puedan beneficiarse de los servicios que ofrece y crear otros nuevos.

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