jueves. 11.08.2022

La escalada del combustible reaviva la llamada a otro paro general del transporte

La Plataforma Nacional decide hoy la movilización en 25 asambleas
                      Una de las marchas lentas de camiones en los paros del sector en el mes de marzo. MARCIANO PÉREZ
Una de las marchas lentas de camiones en los paros del sector en el mes de marzo. MARCIANO PÉREZ

Suenan tambores de guerra en el sector del transporte, por si alguna vez llegaron a acallarse después de aquel acuerdo en falso de abril. Las movilizaciones y los paros regresan de nuevo a un escenario económico incierto, en el que los transportistas se sienten como un exponente expuesto a los dos filos de la inflación. Y a la marea de los precios del combustible, que no ha dejado de crecer desde que se cerró en falso el conflicto de marzo y abril, que llegó a poner de rodillas al país con una paralización casi total de la actividad económica,

Suenan tambores de guerra en el transporte en los albores de julio, en un verano que amenaza con resultar abrasador, con la Plataforma Nacional en ronda de consultas a sus afiliados sobre la nueva sesión de paros para reivindicar las mejoras que no reportaron las anteriores movilizaciones, y que apenas si han salido del documento que ofreció el Gobierno para aplacar la revuelta.

Este domingo están convocadas 25 asambleas en diferentes puntos de la geografía nacional; los transportistas de la provincia de León vinculados a la Plataforma están llamados a participar en dos puntos; la demarcación del Bierzo, en Ponferrada; y el resto del territorio en la asamblea que la plataforma identifica como Asturias y León, citados en un hotel próximo a Llanera, en el Principado de Asturias.

La última vez que la Plataforma Nacional del Transporte puso sobre la mesa la huelga y los paros de los transportistas se tomó como la llamada de una asociación residual, aunque la eficacia de la movilización quedó reflejada de sobra en la afluencia de actividad, con problemas severos de desabastecimiento hasta comprometer el desarrollo normal de la actividad industrial, comercial y de la distribución y logística.

Por eso, la mera llamada a los afiliados transportistas a valorar la huelga termina por poner en alerta al poder político y económico del país, temeroso de otro ajetreo en pleno verano.

La escalada de los precios del combustible, en ascenso imparable desde el mismo momento en el que cesó el anterior paro, bien entrado el mes de abril, es la carta comodín que aparece en todas las manos de reparto de motivo de la convocatoria.

«Hay que darse cuenta de lo que significa para un profesional del sector desembolsar dos mil euros por depósito, cuando antes eran mil doscientos euros», comparten los autónomos del sector del transporte que este domingo podrán manifestar su postura sobre retomar la tarea de la reivindicación de la que dejaron constancia hasta el mes de abril.

«El precio descomunal del carburante donde petroleras y Estado están especulando y recaudando de una manera fuera de toda lógica y que en consecuencia están llevando al abismo a todos los sectores y a la sociedad en general», reflexiona la dirección de la Plataforma Nacional del Transporte en un comunicado en el que expone los motivos que han llevado a reactivarse los rescoldos de aquella hoguera sectorial que logró detener la economía, ya maltrecha y acosada por la crisis y la recesión, por la inflación y la pérdida de competitividad.

A mediados de junio, el sector del transporte se sentó a la mesa con el Gobierno (acudió la Plataforma nacional, que estaba excluida de estas convocatorias hasta que desató la crisis por el paro de marzo y abril) para repasar los avances en los términos del acuerdo de la paz de primavera, que afecta al desarrollo de las funciones y la actividad de los profesionales del sector. «Se trataron todos los temas que consideramos que deben tener una solución inmediata por ser de extrema necesidad, tal como la carga y descarga, las horas de espera, las condiciones para los conductores en centros de carga y descarga, la jubilación a los 60 años, reconocimiento de enfermedades y accidentes profesionales….y por supuesto la esperada Ley que para el 30 de junio supuestamente tendría que venir a erradicar las malas prácticas abusivas en la contratación entre cargadores y transportistas efectivos (prohibición de la contratación a pérdidas)».

Desde el Ministerio de Transporte aseguraron trabajar en todas la reivindicaciones y «nos dicen que, es cuestión de tiempo que cada una de las medidas sean efectivas en nuestra actividad».

«Los transportistas estamos hartos de promesas que no terminan de ser efectivas y que a pesar de la publicidad que desde el Comité Nacional de Transporte pretenden vender, nosotros los afectados principales no terminamos nunca de palpar materialmente», añade la Plataforma.

Suenan tambores de guerra en el transporte por carretera, que es el que mueve este país. «Se hace imposible que podamos replantear mantener la actividad en los próximos meses».

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