domingo 22/5/22
                      El Alvia a Madrid y el Alvia a Barcelona, en las vías de la estación de León. MARCIANO PÉREZ
El Alvia a Madrid y el Alvia a Barcelona, en las vías de la estación de León. MARCIANO PÉREZ

La vía 800 tirita desde que el AVE estrenó la ruta de Orense sin necesidad de hacer una diagonal por el noroeste. Los usuarios gallegos del tren ya señalan como un contrasentido que el Alvia a Barcelona mantenga el trayecto por la vieja vía, la convencional, en el tradicional itinerario de León, en vez de la alternativa recién estrenada de la plataforma de alta velocidad. Era cuestión de tiempo que reclamaran el cambio; y parece cuestión de tiempo que la planificación ferroviaria acceda a la nueva planificación.

El propio presidente de Renfe se manifestó sobre esta posibilidad en una reciente entrevista en la prensa gallega, con motivo del estreno de las operaciones comerciales de viajeros por la vía de alta velocidad entre Madrid y Galicia, a través de Zamora, que ha abierto un boquete en el nudo ferroviario de León y amenaza con convertir dos tercios del territorio leonés en una solar de las circulaciones de trenes.

«Actualmente, no está en estudio sustituir este servicio», respondió Isaías Táboas cuando el periódico La Región de Orense le trasladó en días pasados la opción de cambiar el itinerario del Alvia que llega a Barcelona a través de León para aprovechar el ahorro de tiempo que permite esa ruta nueva a partir de La Gudiña.

Lejos de mostrar la contundencia que llevaría a enterrar las dudas con el trazado actual de la larga distancia que conecta los dos mares a través del corredor de la vía convencional entre León, Ponferrada y Monforte, el máximo dirigente de la compañía ferroviaria apuntó a la posibilidad de encajar «a través de diferentes enlaces garantizados en Madrid un transbordo hacia Barcelona en trenes Alvia o AVE desde Galicia» a la capital de España, «y continuar en viaje hasta Barcelona».

Dos velocidades

La demanda pretende alcanzar los ratios de tiempo competitivos de la vía del AVE

La salida a Madrid para buscar una segunda combinación para llegar a Barcelona por la alta velocidad entre Orense y Zamora es otra vía de agua para la demanda futura de viajeros en el tren que cubre el trayecto por León. Otra posibilidad de merma de pasaje, que es causa general siempre en la suspensión de circulaciones de trenes de viajeros.

«En cualquier caso, Renfe siempre estará en disposición de aprovechar la infraestructura ferroviaria de la forma más eficiente», extendió Táboas en torno a esa aspiración de los usuarios gallegos de que el Alvia de costa a costa alcance los ratios de eficiencia y competitividad que ofrecen los convoyes que conectan ese territorio de Galicia con la capital de España.

El Alvia a Barcelona emplea cinco horas para cubrir el trayecto entre La Coruña y León, una vez que elige la salida de Galicia que ofrece la vía convencional de Monforte; un Alvia entre Orense y Madrid (con cerca de medio millar de kilómetros por delante) redondea el trayecto en dos horas y cuarenta y cinco minutos, según el propio relato de frecuencias y tiempo que muestra la empresa que presta el servicio.

Abierta la línea de alta velocidad entre Orense y Madrid, que mañana cumple su primera semana de servicio, el filtro de combinaciones posibles entre las capitales gallegas y la estación de Chamartín de España se ha convertido en el principal referente de actividad por las plataformas de la alta velocidad hacia el cuadrante noroeste del país. Hay diez posibilidades diarias, entre trenes Alvia y 112, para completar ese trayecto, con una cobertura horaria plena entre las seis de la mañana y los retornos nocturnos; en doble dirección.

La pérdida de trenes entre León y Galicia se acentuó en las mismas vísperas de la pandemia, con la desaparición de frecuencias regionales y los trenes nocturnos , que agravaron las posibilidades de combinación de movilidad entre estos dos territorios estrechamente ligados desde que el ferrocarril acercó tiempos y espacios. La reposición de los trenes nocturnos, que abrían una conexión de alta demanda entre León y Barcelona, tampoco parece estar entre las prioridades de la agenda de gestión de la actual dirección de Renfe; según se expresó su presidente en la entrevista en La Región. «La pandemia cambió el paso a toda la sociedad en su conjunto, y Renfe en particular», dijo Táboas sobre un acontecimiento coyuntural que tiene un efecto limitado frente a este estructural, que ya ha comenzado a dinamitar los cimientos del que fue histórico nudo ferroviario de León.

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