miércoles. 17.08.2022
Escudero defiende la digitalización como herramienta fundamental para el medio rural.

— La sostenibilidad es uno de los retos a afrontar, en regadíos, abonos, alimentación, trazabilidad, residuos,... ¿Qué medidas están tomando?

— Es necesario apostar por la economía circular y la bioeconomía. Estamos trabajando mucho en la reducción del consumo de agua, ya que un 60% del gasto en la UE lo hace la cadena alimentaria; y también en bajar el consumo energético. Otro de nuestros focos de actuación es la transparencia, a través de las nuevas tecnologías; y un grupo de trabajo de sostenibilidad basado en herramientas 4.0, válidas para toda la cadena. Desde obtención de información exacta de cuándo y cómo aplicar un producto a la previsión meteorológica, la realidad virtual, big data, logística, reducción de huella de carbono,... Trabajamos también con empeño en la reducción de envases, y en materiales que alarguen la vida útil de los productos.

— Una de sus últimas acciones incide en la necesidad de reducir la cantidad de alimentos que se tiran.

— Una parte muy importante de nuestro esfuerzo este año tiene que ver con esta pérdida, a través del grupo que hemos creado, Go Savefood, que identifica los puntos en los que se produce esa pérdida para diseñar estrategias y mejores prácticas. Los datos son alarmantes, la FAO señala que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se desperdician, en Europa se llega al 50%. Hemos detectado que en el sector primario las principales pérdidas tienen que ver con la calidad y las cualidades organolépticas de los alimentos; y en la industria con la manipulación mecánica. Aunque donde más pérdida se produce es en la distribución del producto terminado, por roturas y caducidad. No sabemos comprar bien, eso debería sonrojarnos, necesitamos aún mucha educación.

— También están investigando en los alimentos del futuro. ¿Cuál es la tendencia y qué les preocupa?

— Estamos muy atentos a las necesidades de los consumidores, para obtener productos más saludables y funcionales. Investigamos en la reducción de grasas y azúcares, los superalimentos,... Con el mayor interés por cuidarnos también crece el de saber de dónde vienen los productos; y la tradición es tendencia, las formas de hacer antiguas con la garantía de la seguridad alimentaria actual. Obtener envases biodegradables, respetuosos con el medio ambiente, es otra de las tendencias, como las etiquetas inteligentes, que dan gran cantidad de información. Entre nuevas preocupaciones está adaptarnos a los momentos de consumo, y a los nichos de población. Uno muy importante, el de la población mayor, con unas necesidades diferentes al resto; y también el consumo en el trabajo, cada vez más determinante.

«Gastar menos agua y tirar menos comida están entre nuestras prioridades»
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