jueves 5/8/21
LA ECONOMÍA A DEBATE EN EL DIARIO DE LEÓN

«Hay más tecnología en un tomate que en un smartphone»

LUIS GETINO PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE BIOTECNÓLOGOS
Luis Getino defiende las acciones para divulgar la ciencia. MARCIANO PÉREZ
Luis Getino defiende las acciones para divulgar la ciencia. MARCIANO PÉREZ

Lugar: Club de Prensa del Diario de León.. Gran Vía de San Marcos, esquina con calle Fajeros.. Fecha: Hoy a las 19.30 horas

La divulgación y la formación de vocaciones tempranas son dos de los objetivos de la Asociación de Biotecnólogos de León, una agrupación de jóvenes investigadores que no sólo reivindica su papel en áreas de actividad mucho más extensas de aquellas a las que se les asocia habitualmente (no sólo el sector farmacéutico, sino el agroalimentario, el de los combustibles y la sanidad, por poner algunos ejemplos); sino que demanda un contacto real del ámbito académico del que proceden y en el que avanzan e investigan con el entorno industrial. Falta conexión con las empresas y hacer visible el talento del entorno investigador biotecnológico leonés. Pero también favorecer el emprendimiento local: hay muchos proyectos innovadores, pero no suficiente iniciativa y apoyo para ponerlos en marcha. Y sí, el joven talento local se va en busca de mejores oportunidades. Y sigue buscando rincones por los que volver con lo aprendido. Luis Getino, que ocupaba la vicepresidencia de la asociación, acaba de ser elegido nuevo presidente. Estrena el cargo en la jornada que Diario de León organiza en el Club de Prensa para debatir sobre la economía local.

—¿Cómo surgió la idea de constituir la asociación, y qué fines persigue?

—La asociación se creó en 2007, pero desde entonces hemos cambiado mucho. Confío en que a mejor. Nació de la necesidad de representar y agrupar a quienes trabajamos en biotecnología, y tiene como objetivo promover una mejor formación, hacer divulgación científica y, como uno de los pilares que marcan nuestros objetivos en los últimos años, colaborar con el sector público y privado.

—¿Qué actividades desarrollan y cuáles son sus objetivos a medio y largo plazo?

—Nuestras actividades estrella son de carácter divulgativo, y muchas de ellas se desarrollan a nivel nacional gracias a la Federación Española de Biotecnólogos. Tenemos Biotechnofarm, en la que alumnos de 4º de la ESO y Bachiller conocen que es la biotecnología e incluso hacen una práctica de extracción de ADN. Otros proyectos son Con Ciencia, Té y ConCiencia, en la que alumnos, doctorandos e investigadores explican a la sociedad los avances de la ciencia. Estamos muy orgullosos de estas actividades, porque tienen muy buena acogida y siempre hay gente preguntando por la próxima edición, e incluso proponiéndonos su ayuda. De cara al futuro tenemos gran cantidad de proyectos en mente, como recuperar la realización de cursos para mejorar la formación de los socios y mejorar nuestra conexión con el sector empresarial mediante visitas y charlas de orientación profesional. Siempre estamos abiertos a cualquier idea, por loca que pueda parecer.

—Desarrollan su actividad en uno de los sectores que se considera pilar de la economía leonesa actualmente, ¿cuáles cree que son sus potenciales y hacia dónde debería enfocarse?

—Cuando se habla del sector biotecnológico suele referirse al sector farmacéutico, y eso es un grave error, porque la biotecnología es una herramienta que sirve para mucho más. Si pensamos en un producto típico leones como el queso de Valdeón, un producto con Indicación Geográfica Protegida, hay que explicar que es un producto fermentado, y eso es biotecnología. La biotecnología puede llegar a prácticamente cualquier sector, se puede utilizar como herramienta para mejorar la actividad agroalimentaria, como sistema productivo de alternativas a los plásticos o los combustibles fósiles y, por supuesto, aplicar al sistema sanitario. Pero para poder desarrollar esta ciencia plenamente es necesario que el poder legislativo la defienda y la sociedad la entienda. De nada sirve crear un trigo con tan solo un 3% de contenido en gluten si luego no va a poder comercializarse.

—Las industrias del sector, algunas con larga tradición histórica, defienden que se asientan en León por la cualificación de los profesionales locales. ¿Perciben desde la Universidad y los institutos de investigación este potencial de desarrollo profesional en las industrias punteras del sector?

—La Universidad sabe bien que León es un polo biotecnológico, y aunque la relación no ha sido muy estrecha, o al menos esa es la percepción que tenemos hasta ahora, está cambiando a mejor, tanto desde en la investigación como a nivel docente. Sin embargo, queda un largo camino que recorrer, y todas las autoridades, desde las políticas a las económicas y universitarias, deberían impulsar en la misma dirección el barco del potencial biotecnológico.

—¿Cree que la formación universitaria está sintonizada con las necesidades de estas empresas? ¿Qué proponen?

—Personalmente creo que no, pero no es solamente culpa de la Universidad. He oído en muchas ocasiones a las empresas afirmar que no quieren personas de prácticas porque no les sale rentable formar a un profesional para que trabaje un mes solamente. Sin embargo, luego nos exigen conocer el funcionamiento de la empresa. Siempre he sido partidario de rentabilizar las prácticas de empresa, si tuvieran más peso, empezando por dedicarles más tiempo, sería beneficioso tanto para los alumnos como para las empresas. En todo caso, hay que ser muy cuidadoso para evitar que algún empresario de dudosa ética sustituyese al grueso de su plantilla por alumnos de prácticas.

—Muchos de ustedes están investigando. ¿Tienen el suficiente apoyo, académico pero también económico, para dedicarse a esta investigación?

—Los que nos dedicamos a la investigación tenemos un apoyo académico excepcional, los profesores nos motivan y nos forman para que hagamos investigación de calidad, yo tengo muchísimo que agradecer al grupo de investigación en el que me encuentro. En cuanto al apoyo económico, es muy mejorable. Conozco el caso de personas que han realizado y realizan el doctorado sin beca. Como estamos considerados solamente estudiantes nadie ve extraño que no cobremos, pero nosotros hacemos un trabajo como otro cualquiera, aunque además nos estemos formando.

—Y, ¿tienen aplicación esas investigaciones en el ámbito de la empresa? ¿Les permite esa tarea desarrollar una actividad profesional suficientemente remunerada, más allá del ámbito académico?

—Poca investigación tiene realmente un aporte directo al ámbito empresarial, pero eso es la paradoja del iceberg, lo que se ve es una mínima parte de lo que hace falta. Sin la ciencia «básica», aunque yo no soy partidario de hacer esas distinciones, no existiría ciencia aplicada. En cuanto a desarrollar una actividad profesional remunerada como biotecnólogos, conozco muchos casos de personas que después de su carrera, y después de realizar el casi obligado máster o doctorado, están trabajando. Aunque los inicios siempre suelen ir asociados a becas y son, en muchas ocasiones, algo precarios.

—¿Qué cree que la asociación puede aportar a la sociedad y la economía leonesas?

—Por la filosofía que tenemos desde la asociación nos interesa más el aporte social que el económico. Pero hemos conseguido enseñar a la sociedad leonesa la importancia de las vacunas, que hay más tecnología en un tomate que en un smartphone o en qué se basan los transgénicos. Aunque sin duda nuestro mayor orgullo es la motivación de los alumnos de institutos, cuando les encuentras empezando bachiller y la mayoría no saben qué hacer y, años después, tienes el privilegio de verles como alumnos de biología, biotec o incluso cualquier otra carrera porque en una de nuestras charlas algún voluntario le dijo aquello de «elije una carrera que te permita hacer luego algo que te guste, y la salida profesional, con mayor o menor dificultad, vendrá después».

—¿Están en contacto con otras asociaciones académicas o empresariales? ¿Tienen que ser también las asociaciones de jóvenes las que apuesten por el futuro de León?

—Hay otras asociaciones jóvenes con las que tenemos contacto, como el Maker Club León o Aepsa, y todas apostamos por León, pero León tiene que apostar por nosotros. El sector económico le da mucha importancia a la creación de un tejido empresarial, atraer inversiones o mejorar la educación, pero se dejan de lado aspectos que son aún más importantes, como es la motivación.

—Muchos de ustedes están en el extranjero o investigando en otros lugares, eso es necesario y deseable, pero ¿sienten que pueden volver a desarrollar lo aprendido en León?

—Salir de casa para aprender es efectivamente muy necesario, pero una cosa es tener la opción de irte a estudiar la metodología que ha desarrollado un grupo madrileño porque es puntero en un tema y otra muy diferente es tener que irte porque en León no te puedes quedar. Y el problema de irte con 22 años fuera, es que es posible que cuando puedas volver a León 20 años después, tu vida ya esté establecida en otra ciudad y no vuelvas hasta la jubilación. Y eso es lo que están mostrando los cambios demográficos en la provincia.

«Hay más tecnología en un tomate que en un smartphone»