viernes. 02.12.2022
Las llamas fueron espectaculares. DL

Un espectacular incendio arrasó ayer la planta superior del restaurante Clandestino, ubicado en la calle Cervantes, en pleno casco histórico de la capital. Las llamas se iniciaron en torno a las 8.30 de la mañana, justo cuando el personal de limpieza abandonaba las instalaciones. Una decena de personas trabajan en el establecimiento, cuyos propietarios ya dan por perdido el verano.

«Es lo que nos faltaba, es otro mazazo más para nosotras. Pero bueno, por lo menos no ha pasado nada a nadie».

Según la versión de las trabajadoras del negocio, el incendio se inició en la cocina: «Todavía lo están investigando, pero es lo que nos han dicho», aseguraron entre sollozos y numerosas muestras de cariño de los más cercanos.

Un bombero, entre los restos del tejado. RAMIRO / MARCIANO

El fuego se inició en la zona de las cocinas y rápidamente, debido a que la estructura del inmueble es básicamente de madera, se propagó al resto de las dependencias, pero no a los locales contiguos. Inmediatamente se personaron en la zona de efectivos del Cuerpo de Bomberos, agentes de la Policía Local y miembros de la Policía Nacional, que acordonaron la zona. Las llamas se extinguieron después de una intensa tarea de aproximadamente 45 minutos, pero hubo un segundo conato de humo que se produjo tras levantar las placas de onduline existentes bajo las tejas de la parte superior, donde quedaban importantes focos de temperatura, a tenor del criterio de los expertos.

Las consecuencias

«Ahora que íbamos a empezar a remontar, nos viene este mazazo», se lamenta la propiedad

Numerosos curiosos se arremolinaron en torno a la zona del suceso, donde a media mañana comparecieron los peritos de las compañías aseguradoras y técnicos de Gas Natural, para proceder con las labores correspondientes.

Los inmuebles laterales no sufrieron daños de forma milagrosa, gracias a la rápida intervención de los bomberos que en algunos casos se emplearon sin la utilización de las sujeciones de seguridad para ganar tiempo y evitar que el problema se hiciera mayor, en un ejercicio de arrojo.

Un incendio deja devastado un restaurante del casco antiguo
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