lunes 30/11/20

«Los jóvenes deben saber que el oficio más antiguo se maneja ya con el móvil»

—¿Cree que la situación actual del campo leonés es atractiva para los jóvenes? ¿Qué propuestas tiene la consejería para estimular la regeneración del sector?

—La incorporación de los jóvenes es una cuestión estructural, si no hay jóvenes no hay agricultura, por lo tanto toda nuestra obligación y nuestra responsabilidad está puesta en ese hecho, en que se incorporen jóvenes. Nuestra pretensión en esta legislatura es que se incorporen 3.500 nuevos agricultores, todo ello enmarcado en un plan en el que estamos trabajando que se aprobará el próximo año y que se llamará ‘Plan de agricultura y ganadería joven’. Hay distintas circunstancias por las cuales no se incorporan los jóvenes, la primera, la dificultad para acceder a la tierra, la dificultad en el acceso a la financiación, las inestabilidades normativas, todo está en constante cambio, las climatológicas, las de mercado, como el Brexit, los aranceles americanos, los vetos rusos... Todo un mundo de inestabilidades que hacen que cuando me plantee que eso puede ser mi modo de vida, mi profesión, me eche para atrás. Lo que tenemos que darles a los jóvenes es estabilidad y hablarles de la verdad de este sector que está lleno de tecnificación, de precisión, de modernidad, y eso en León lo saben bien con el tema del regadío.

— Y ante las incertidumbres del campo, ¿cómo consigo darle a un joven esa estabilidad, en lo que se refiere a la climatología?

—Pues con una buena política de seguros agrarios, para que venga como venga el cielo puedan estar a cubierto. Desde el punto de los mercados les podemos dar estabilidad con una buena política de internacionalización que les permita abrir el abanico y llegar a más sitios. Una fuente importante de estabilidad de nuestros jóvenes es la PAC, es uno de sus objetivos, atraer a jóvenes al sector a través de los planes estratégicos nacionales que les permitan ser autónomo y decidir qué es lo que quieren hacer. Son planes que ayudan a la renovación incentivada por parte de los que se quieren ir y de los que quieren entrar. León nos da unas cifras muy interesantes desde el punto de vista de la incorporación. En la convocatoria se han incorporado 882 jóvenes de los que 167 lo son de León, la provincia con mejores datos, de los cuales 61 son mujeres. En la que hay ahora abierta ahora, en la que solo figuran las solicitudes, de las 823, 210 son de la provincia y 91 son mujeres. Es la primera provincia en incorporación de jóvenes. El factor que está jugando a nuestro favor son precisamente los regadíos, que tienen una capacidad y un poder de atracción para los jóvenes fundamental. Por tanto yo creo que la agricultura y la ganadería en León, desde el punto de vista de la incorporación, van en la buena senda. Ahora bien, tenemos que seguir avanzado y perseverar, enseñar a los jóvenes que el oficio más antiguo del mundo está en estos momentos tecnificado a la máxima, se maneja con esto —un móvil— con las nuevas tecnologías que están en vanguardia mucho mejor que otros sectores.

—¿No cree usted que la agricultura tiene una asignatura pendiente con la mujer?

—Estoy completamente de acuerdo con esa afirmación. El motor del desarrollo rural es la mujer, eso lo sabemos los que somos de pueblo, y los que son de ciudad creo que también. El factor de desarrollo del mundo rural lo tiene la mujer, lo tienen las madres, lo tienen las hijas y lo tienen las abuelas. ¿Se ha visibilizado ese papel de manera adecuada históricamente? Es evidente que no, se han dado avances, porque va en paralelo a la consecución de la igualdad, eso es evidente, pero no es suficiente. Estamos a punto de presentar, en un mes lo hará el presidente de la Junta de Castilla y León, la estrategia de emprendimiento de la mujer rural en los ámbitos agrarios y agroalimentarios, en la cual se va a recoger el elenco de acciones para visibilizar ese papel, un papel que a mí me parece absolutamente medular, una clave de desarrollo rural y de lucha contra la despoblación.

—Hay organizaciones agrarias que están reivindicando la venta directa de productos. ¿Esto sería posible en un futuro cercano?

—Estamos trabajando en ello. Desde la Consejería se trabaja en la regulación de la venta directa, que no puede ser igual en el Bierzo que en otras zonas de la Comunidad. La comunidad por antonomasia de la venta directa es Galicia, por lo que esta actividad en León, en la Comunidad, tiene que tener los condicionantes y las circunstancias de lo que somos como agricultura y como ganadería. De lo que se trata es de involucrar los circuitos de proximidad, que vendan directamente los productores.

Nueva regulación
«Hay que involucrar a los circuitos de proximidad, que vendan directamente los productores»

Reconocimiento
«El motor del desarrollo rural es la mujer, lo sabemos los que somos de pueblo, y los que no, también»

A favor de la caza
«Los agricultores y los ganaderos necesitan a los cazadores para controlar la abundancia de especies»

—Quería preguntarle por el debate del lobo, aunque no sea expresamente de su consejería. ¿Se debe proteger o no?

—Es de nuestra Consejería. Ya casi le he contestado. Lo primero, manifestar la total y absoluta oposición de la Junta de Castilla y León a la pretensión del Gobiermo de España de ampliar la protección del lobo ibérico. Más cargas injustas e innecesarias para nuestros ganaderos y nuestra explotaciones. El tema de la fauna salvaje nos preocupa mucho como sector. Hablábamos al principio de la entrevista de no poner puertas al campo en el tema del agua. Con esto pasa lo mismo. Tenemos que formar todos parte de una gran unidad en la que esté todo equilibrado. Junto a la fauna doméstica debe convivir la salvaje, pero no puede hacer de su capa un sayo y hacer una servidumbre a nuestros ganaderos. El agricultor necesita que haya cazadores y necesitamos que se cace. Si no, se produce un daño enorme. Están llamados a entenderse el cazador, el agricultor y el ganadero. Todo dentro de un orden, respetando la normativa. De hecho, la Junta, a través de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, está trabajando en una nueva ley de caza y una de las cuestiones que aborda es el de las emergencias cinegéticas para que en un momento dado y ante una abundancia de caza, se pueda acometer la caza de manera puntual excepcional para acabar con esa superabundancia. Eso el agricultor y ganadero lo necesitan.

—Quería preguntarle por su defensa del toro de lidia.

—El toro de lidia, primero, lo quiero defender como español, porque es un hecho cultural, identitario de España. Yo no voy a entrar en si se está de acuerdo o no con las corridas o los festejos populares y tradicionales, pero el toro de lidia, como tal, es un hecho cultural. En segundo lugar, en lo que afecta a mi departamento, la dehesa es una expresión que se aviene a lo que es un hábitat de toda esa política de ecosistemas y los aspectos medioambientales. La PAC verde. Por tanto, qué tenemos que hacer los españoles. Seguir defendiendo el toro de lidia, que nos identifica como españoles desde un punto de vista cultural y que nos identifica con un modelo de entender la biodiversidad y la agricultura y, en concreto, con la forma de ser ganadero.

«Los jóvenes deben saber que el oficio más antiguo se maneja ya con el móvil»