lunes 25.05.2020

«Las faltas de ortografía no denotan falta de inteligencia»

El maestro Jesús Tábara publica dos manuales para aprender a acentuar en cinco pasos.
«Las faltas de ortografía no denotan falta de inteligencia»

Lo que algunos universitarios no han aprendido en toda su vida académica, Jesús Tábara promete enseñarlo en dos horas. Dominar la acentuación, asegura, es posible gracias a un método superrápido que este maestro de Primaria acaba de publicar en dos manuales: Acentuación fácil en cinco pasos (MAD) y Dominar la acentuación (Boira).

Tábara le ha dado la vuelta al calcetín de la acentuación y en lugar de hacer recaer la atención sobre las sílabas tónicas pone el foco en las vocales tónicas. «Si sabes pronunciar una palabra, sabes colocar la tilde», así de sencillo dice el autor y los subtítulos de los cuadernos de ejercicio.

El método se basa en dos pilares. Uno: Diferenciar las vocales cerradas (i,u) de las abiertas (a, e, o); y dos: Conocer la vocal de la palabra que recibe mayor fuerza de voz. Los cuadernos están pensados para que los docentes dicten 20 palabras de un lista y la persona realice el ejercicio las copie en una plantilla de Palabras para analizar. A partir de ese momento, empieza a aplicarse el método en cinco pasos. Una vez terminado el ejercicio, se puede realizar una autocorrección individual.

La ortografía es la pasión de este maestro leonés de raíces zamoranas que ya inventó, para la tesis doctoral, un método para enseñar la ortografía de la letra a través del gesto de las manos. También descubrió que hay un vocabulario básico ortográfico que con el aprendizaje de 20 palabras clave reduce un 80% los errores de ortografía de niños y niñas de Primaria.

El sistema de los cinco pasos se imparte a escolares de ocho años en dos sesiones de una hora. «Gastar más de dos horas en enseñarle la acentuación a un chico es perder el tiempo», subraya.

Antiguamente, la clase de lengua giraba en torno a la ortografía, con muchos dictados y un sistema de aprendizaje memorístico. En los últimos tiempos, explica, «la ortografía está bastante olvidada por el enfoque comunicativo de la lengua y porque, al fin y al cabo, vivimos tiempos de desobediencia».

En la era de la imagen y de las nuevas tecnologías es muy frecuente encontrarse a «críos inteligentes que cometen errores a la hora de copiar» por lo que insiste en aclarar que «la ortografía no es un problema de inteligencia».

En su opinión, avalada por los 20 años de investigación y más de treinta de docente, «la ortografía es una materia muy difícil de enseñar porque cada palabra se aprende por caminos diferentes» por lo que poner en práctica nuevos métodos que allanen el camino a las nuevas generaciones para que fijen bien la ortografía es más que necesario.

Sus manuales son aplicados en algunas escuelas de México y demandados en centros escolares de Cataluña y Andalucía. Jesús Tábara pasó sus últimos años en activo en el colegio público Villa Romana de Navatejera hasta que se jubiló hace un año y ha puesto en práctica el método en sus aulas con éxito. El maestro defiende la importancia de la ortografía y subraya que «la tilde importa», ahora que la Real Academia de la Lengua ha optado por no exigir su grafía en ciertos vocablos en los que su ausencia o presencia determinaba el significado (caso de sólo, de solamente, y de solo, de estar en soledad).

Pero no cree que la enseñanza de esta materia sea únicamente responsabilidad del profesor o profesora de lengua. «Dejar caer todo el peso de la ortografía sobre el profesor de lengua es un error, también el de matemáticas es profesor», sentencia.

En cuanto al impacto de los nuevos sistemas de comunicación, desde los sms casi primitivos a los wasaps en auge, Tábara apunta que están basados en ahorrar letras por lo que hay una tendencia a hacer la escritura fonológica o como suena. En general, no cree que haya «peligro» para la ortografía en casos como la b y la v, pero «con algunas letras va a hacer mucho daño».

Tábara es poco partidario de los métodos de enseñanza, de la ortografía en general y la acentuación en particular, basados en juegos que son los más extendidos. «No ayudan a fijar la ortografía y los niños se quedan más con el juego que con la forma de la letra», recalca.

«Las faltas de ortografía no denotan falta de inteligencia»