miércoles 13.11.2019
CARRETERAS

La León-Benavente: un corredor en ruinas con el arcén como espacio más seguro para circular

La señales de límite de velocidad a cien kilómetros por hora son el síntoma de que el conductor circula por una autovía que no cumple con los criterios mínimos de seguridad
La León-Benavente: un corredor en ruinas con el arcén como espacio más seguro para circular

La señales de límite de velocidad a cien kilómetros por hora son el síntoma de que el conductor circula por una autovía que no cumple con los criterios mínimos de seguridad. Los responsables de Fomento y de la DGT eligieron la vía de la contención a falta de otros medios para responder a la demanda de una circulación entre los cánones mínimos de amparo para los usuarios en medio de un firme tan vulnerable. De la León-Benavente, el área más segura para el conductor es el tramo que comprende el arcén. Por eso resulta habitual la estampa de algunos vehículos que en algunos tramos se agarran a esa solución, para aliviar la inconveniencia que supone transitar entre badenes, baches y grietas interminables de esa ruleta rusa que acompaña el avance del conductor por la León-Benavente.

La autovía mantiene desde la pasada primavera ese paisaje inusual en las estructuras de alta capacidad, plagado de señales verticales que anuncian firme sinuoso y la prohibición de alcanzar a más de cien kilómetros por hora. Tal es la agresión en algunos tramos, que ha cambiado el hábito de algunos usuarios habituales de este corredor; ya hay tráfico de camiones y otros vehículos pesados que se decantan por el trazado de la N-630, paralelo a la autovía, para poner rumbo entre Zamora y León. Esa carretera nacional presenta unas condiciones deplorables, pero, en función de este trasvase, menos lesivas que la autovía para una circulación en condiciones mínimas de seguridad. La comunicación de León con el sur se mantiene pendiente de un hilo.

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