domingo 6/12/20
MIGUEL ÁNGEL CUETO psicólogo

Líderes y subordinados deben saber dónde está su papel

Los soldados romanos eran especialmente conocidos por su capacidad y entrenamiento a la hora de combate. Este entrenamiento consistía en conseguir que el cuerpo se adaptase a la batalla y no lo interiorizase como una situación de peligro. Esta situación les daba ventaja ya que luchaban en un estado de mayor tranquilidad.

Los cuerpos de élite son entrenados para que el cuerpo interiorice esa situación estresante y puedan resolverla con tranquilidad debido a que su trabajo se desarrolla en situaciones con una tensión elevada donde se pueda, incluso, respetar a los ciudadanos.

Hay situaciones que aumentan el estrés de dichos cuerpos de seguridad. Una de ellas es la presión que soportan a la hora de responder ante situaciones de tensión, ya que una pérdida de control podría generarles problemas disciplinarios o legales. Otra de ellas es la necesidad de estar disponibles las 24 horas del día y dicha incertidumbre también suele generar estrés. A los mandos de dichos cuerpos de élite se les supone experiencia en la gestión de situaciones complejas y en la gestión de personal. De hecho, la relación entre personas de distintas generaciones haría que se observaran diferencias de pensamiento, valores y educación que podrían generar conflictos en el uso de la disciplina.

Podemos decir que los principales problemas que suelen generar las personas que ejercen la autoridad son los de usar el castigo en vez del refuerzo como proceso motivacional, el uso del miedo como elemento de control y no ser buenos modelos en el desarrollo de su profesión.

El buen líder es el que sabe ponerse en el lugar de los subordinados, pero también es importante que los subordinados hayan aprendido, desde el entorno familiar y escolar, que hay jerarquías, lo cual no excluye ni el diálogo ni el cumplimiento del deber.

Líderes y subordinados deben saber dónde está su papel