jueves 19.09.2019

Más allá del cambio de 21.000 traviesas

No hay perspectivas en las nuevas cuentas del Estado para la vía de tren León-Ponferrada; la intervención es heredada del Gobierno anterior, que ajustó en 0,8 millones de euros le reforma de la traza entre León y Astorga, con el fin de eliminar las traviesas bibloque y aportar estabilidad al curso del tren. Más de 21.000 traviesas monobloque garantizarán un servicio más eficiente, que evitará nivelaciones constantes y ahorrará gastos de mantenimiento.

El cambio de asiento es excepcional para un trazado que presenta un declive impropio de la altura que exige este tiempo de comunicaciones punteras, también en la conexión de trenes. En un punto de este trazado entre la capital leonesa y Astorga se localiza una de las controversias que define el corredor: el encaje de vías, la estructura debilitada, obliga a recortar al extremo la velocidad de tránsito de los trenes, con límite de velocidad a treinta por hora en medio de un itinerario que gotea pérdidas de tiempo continuas.

El resultado final se traduce en tiempos de entre una hora y media y dos horas para completar todo el tramo entre las capitales leonesa y berciana. Eso supone un agravio con respecto a otros territorios en los que la red convencional ofrece una prestación competitiva; agravio doble, porque en este caso, el trazado no corre paralelo al del AVE.

Más allá del cambio de 21.000 traviesas