viernes. 09.12.2022

El cuerpo sin vida de la joven Cristina Ramos, la joven desaparecida en Montejos del Camino hace dos días, ha aparecido esta mañana junto a las vías del tren, a la altura del cruce de La Aldea de la Valdoncina.

El cadáver se encuentra cubierto por una manta térmica, tendido al lado de las vías del tren, adjunto un pequeño monte y custodiado en estos momentos por agentes de la policía local de Valverde de la Virgen y efectivos de la Guardia Civil, que han acordonado la zona.

A la espera de que la autopsia arroje resultados definitivos cuando se practique, la tesis más extendida entre los investigadores es que se ha tratado de un suicidio, aunque no se ha concretado si tiene algo que ver con la delicada situación anímica por la que atravesaba la joven ante la ruptura sentimental con su pareja, de la que todavía no se había divorciado pese a la existencia de un episodio de violencia de género el pasado 27 de abril, según han confirmado a este periódico sus abogados.

Sobre las 12.30 horas ha llegado la autoridad judicial, para proceder al levantamiento del cadáver.. La localización del cuerpo fue posible gracias al hallazgo de un cazador, que avisó al helicóptero de la guardia civil, que revisó el cuerpo de la joven y aterrizó en un paraje cercano para comprobar el hallazgo y cerciorarse. En el momento de su aparición la víctima tenía la cabeza totalmente destrozada.

Intensa búsqueda

Más de 80 vecinos de Montejos del Camino, efectivos de la Guardia Civil pertenecientes a la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic), el Servicio de Intervención Rápida (Sir) y el puesto principal de Armunia, el helicóptero de la Comandancia de León, agentes del Cuerpo Nacional de Policía de San Andrés del Rabanedo, la Policía Local de Valverde de la Virgen y la Unidad Cinológica de Zamora participan desde ayer en la búsqueda de la joven Cristina Ramos Centeno, de 34 años y madre de un hijo, cuya pista se perdió el pasado jueves, cuando no acudió a recoger a su niño a la salida del colegio, tras haber anunciado a sus padres que salía a dar una vuelta en bicicleta por los alrededores de la localidad.

La voz de alerta la dio el padre de la desaparecida, José Francisco Ramos, que denunció por la tarde los hechos. «El miércoles había salido por la mañana y me dijo que iba a llegar un poco justa. Al final se presentó en el colegio a las 13.20 y nos llevamos al niño con normalidad», aseguró ayer a este periódico el progenitor, residente habitualmente en Tábara (Zamora). La familia se había desplazado a vivir en Montejos recientemente de forma provisional.

El jueves, Cristina —muy apreciada en la localidad por su carácter alegre y jovial— sacó su bicicleta de color rojo y volvió a encaminarse a la salida de la localidad para dar una vuelta por la zona. «Debió salir como a las 10.00 o 10.30 más o menos», afirmó el padre ayer mientras caminaba por la zona de monte bajo que se halla a la salida de Montejos del Camino, en dirección a Carrizo de la Ribera.

No fue a recoger al niño

Según su relato de la última vez que vio a su hija, se extrañó ante la tardanza en recoger a su nieto. No se presentó y tuvo que ser su abuelo quien se lo llevara. Nada se volvió a saber de ella.

Las pesquisas de la Guardia Civil deparaban dos conclusiones básicas. No había movimiento en su teléfono móvil, ni de entrada ni de salida de llamadas. Hay constancia de que se le enviaron mensajes de whatsapp y que llegaron a entrar en su terminal, pero no los había leído.

La tarde del jueves, en vista de las circunstancias se decidió presentar la denuncia. Desde ese momento la Guardia Civil decidió tramitar el asunto como tema de riesgo y se dispuso un importante operativo abierto a todas las posibilidades.

«¿Tú tienes hijos? Entonces... a lo mejor te puedes imaginar un poco de lejos lo que es esto». La cabeza del padre, varado entre dos hileras de encinas, bullía mil pensamientos mientras imaginaba hipótesis. A su lado, el hermano y la hermana de la desaparecida. Un poco más lejos, una amiga de la joven. Más allá, otra vecina. «Mi mujer no ha podido venir, no puedo ponerla a caminar por estos montes», aseveró el padre en la sesión matinal de búsqueda.

Cristina vivió muy de cerca el crimen de su amiga íntima Leticia Rosino, la joven asesinada en Castrogonzalo (Zamora) hace ahora dos años. Un menor la golpeó y la violó antes de matarla. «Aquello lo vivimos muy de cerca. Ellas eran muy amigas y lo pasó fatal. Pero esto se me está haciendo peor», reconoció el padre de la desaparecida, no sin lanzar una mirada al infinito.

La Guardia Civil tomó declaración a la pareja de la joven, del que tenía una orden de alejamiento. El varón se ofreció a colaborar en todo momento y facilitó una descripción fáctica de sus últimas cuarenta y ocho horas que cuenta con el aval del informe de posicionamiento de su terminal de telefonía móvil. Los investigadores ya entendieron que no está relacionado con la desaparición de la joven. Hoy se había reanudado por la mañana la búsqueda.

VÍDEO | Unos cazadores encuentran en las vías de La Aldea de la Valdoncina el cuerpo de...