miércoles 13.11.2019

«Me lo he pasado muy bien y no he llorado, pero dos niños sí»

Las aulas ya han recuperado su ambiente. Los niños ya están sentados en sus pupitres y los más pequeños, han empezado su etapa escolar con pequeñas jornadas de adaptación. En algunos colegios los pequeños irán estos primeros días tan sólo unas horas a clase y en otros, ya comienzan directamente con el horario completo, en función de la edad y del programa del centro.

Adriana Díez tiene 3 años y salió muy contenta tras su primer día en el colegio de las Carmelitas: «Me lo he pasado muy bien y no he llorado, pero dos niños de mi clase sí». Su madre, Marina García, comentó cómo algunos pequeños «se agarraban a sus madres» y no querían quedarse solos en el aula.

Valeria Medina también se enfrentó ayer a su primer día en los Maristas. Va a la clase Naranja y le gusta mucho su profesora Laura. Aunque entró muy seria, estaba contenta porque ya empezaba en el «cole de los mayores» al que todos los niños tienen que llegar sin la sillita y sin el chupete.

En los cursos de Primaria los niños tenían otras preocupaciones. Si les había tocado con sus compañeros del año pasado o conocer a su nueva profesora, como en el caso de Marco Fernández de las Pastorinas, que se pasó la noche en vela pensando en su nueva clase o en si ya le iban a poner un examen el primer día de curso. La mayoría regresó a las aulas con ganas de ver a sus amigos y recuperar la rutina. «Me ha tocado con algunos de mis amigos, pero no con todos, porque están en otra clase, pero nos veremos en el patio», comentó este pequeño que empieza tercero, ya con la Lomce, y al que su maestro Nacho les ha advertido: «Estamos en tercero y tenemos que trabajar, porque ahora os lo vamos a poner un poco más difícil». De momento, los primeros deberes son comprar los cuadernos para empezar a trabajar.

En algunos centros, el primer día de curso es el único en el que los padres acompañan a sus pequeños a las clases y entran a los patios. Para ellos también es un día de nervios, porque «no sabes si el profesor que le va a tocar es bueno, si encajará en la clase...», comentó la madre de Marco Fernández, Virginia, tras ver a todos los pequeños del cole de su hijo en las filas ordenadas para entrar a las aulas. «El primer día es muy emocionante, el reencuentro con los niños, los padres y los profesores, te dejan entrar la patio y se genera un ambiente muy especial», señaló esta madre.

Los patios también han retomado la actividad y el silencio que reinó durante los días del verano se ha transformado ahora en una algarabía de muchachos contentos que comienzan a jugar y a perseguir jugando a sus compañeros.

«Me lo he pasado muy bien y no he llorado, pero dos niños sí»