miércoles. 10.08.2022
                      Isabel Torío con su tutora durante la residencia, Mercedes García de Celis. DL
Isabel Torío con su tutora durante la residencia, Mercedes García de Celis. DL

Vocacional pura, para ella trabajar como especialista de medicina de familia y comunitaria «posee una importancia vital» porque le gusta «mucho» la cercanía con los pacientes que aporta la consulta. «Pasar planta en un Hospital es menos atractivo para mí porque ves a una sucesión de enfermos que cambian, que son nuevos. Sin embargo, en Atención Primaria la labor en tu consulta se dirige a tus propios pacientes, los que tienes asignados y que acabas conociendo con mayor profundidad». Esta leonesa de 29 años estudió la carrera en Bilbao, «porque fue la primera universidad que me dijo que sí y soy de las que pienso que las cosas pasan por algún motivo». Tras pasar por Tenerife y Oviedo, no se planteaba regresar a León, pero obtuvo una plaza para la residencia en 2018 en el centro de salud de Eras y se vino. Acertó. Ha logrado el reconocimiento de la Junta como una de las cinco mejores MIR de la Comunidad en este primer escalón asistencial, una cuestión que la llena de orgullo. Alegre y decidida, optó por un contrato del programa autonómico de fidelización, porque esos tres años «te aportan estabilidad, aunque no tengas aún tu hueco y tu contrato fijo». En su decisión pesó la cercanía a su familia, «ya que siempre han sido un puntal en mi vida», y que su novio, al que conoció durante la residencia, tiene contrato en el Hospital. Torío se ha curtido en la profesión en condiciones excepcionales. Efectuó en 2020 con el coordinador de Eras Antonio Gutiérrez la última guardia de este facultativo, el primer médico víctima del covid. «Fue un momento intenso, los que llevaban mil años no sabían por dónde tirar, imagina los residentes...».

«La medicina de familia posee una importancia vital»