viernes. 01.07.2022

En 2018, tras varias quejas lanzadas a nivel nacional, se analizaron las posibilidades que tenían los estudiantes de sacar un 10 en las diferentes comunidades autónomas, ya que aunque en cada una de ellas hay una prueba diferente, a la hora de escoger la universidad existe un distrito único. De este forma, independientemente de dónde se haya examinado un alumno de la selectividad, su nota es válida para cualquier grado de cualquier universidad. Así, en las comunidades autónomas que sean más laxas a la hora de corregir o pongan exámenes más fáciles, el alumno parte con ventaja respecto al resto para elegir los grados más demandados, ya que finalmente lo que pesa es la nota ponderada.

Por aquel entonces, en 2018, un alumno de Canarias tenía un 23% de posibilidades de sacar entre un 9 y un 10 en las pruebas de la Ebau, frente al 8,7% que tenía un alumno leonés. Con el cambio en el planteamiento del modelo de la selectividad tras la pandemia, un 9,22% de los estudiantes de la comunidad lograron las notas más altas, frente a un 7.04% que consiguieron el aprobado raspado. Casi el 46% logró el pasado junio entre un 6 y 8, mientras que un 22,77 superó los exámenes de la fase general con una nota entre un 8 y un 9.

A nivel nacional, son los alumnos de Murcia los que tienen más posibilidades de sacar más de un 9, con un 12,86% de estudiantes que lograron esta puntuación el pasado mes de junio. Tras ellos, los asturianos, ya que un 12,85 de los alumnos que se presentan a la prueba obtienen la nota máxima y, tras ellos, los extremeños, donde hay un 11,03% de posibilidades de lograrlo. Los más estrictos, son los correctores son los baleares, donde sólo un 1,95% lo logra, seguido de los riojanos, donde los consigue un 3,13% del alumnado. A la cola también están los valencianos, catalanes y gallegos. A nivel nacional, un 5,31% del estudiantado consigue la máxima puntuación.

Murcia, Asturias y Extremadura, más condescendientes con el 10