martes. 29.11.2022

Con unas instalaciones inauguradas en 2004 y diseñadas antes del año 2000, el complejo del CTR de San Román de la Vega precisa ya un plan de modernización. La falta de maquinaria de última tecnología en la gestión de residuos no permite que se consigan separaciones completas. «No tienen capacidad para realizar la clasificación precisa y cuanto más contaminada llega una bolsa, más difícil es de separar», remarca el profesor de Gestión de Residuos Calvo Prieto.

Hace referencia a la necesidad de incorporar al sistema de un separador balístico y recuerda que los trómel existentes separan por tamaño. «En realidad este tipo de plantas, tal y como fueron concebidas, no están diseñadas para reciclar, necesita mejoras y modernización», enfatiza el profesor de Ciencias Ambientales.

Reivindica un diseño individualizado para cada planta «porque cada sociedad tiene unas necesidades específicas, no es lo mismo Madrid que León, los hábitos de consumo son diferentes». Recuerda que como el CTR de San Román existen otros dos modelos idénticos en dos provincias de Castilla y León y «no puede ser que diseñen modelos cerrados sin estudiar y analizar las necesidades especiales de cada territorio».

El asunto de la modernización del complejo también constituye una de las demandas de los 163 trabajadores del sistema provincial. «La planta ya se ha quedado obsoleta respecto a otras más modernas que existen. Hay que mejorar los sistema de tratamiento y ser capaces de recuperar más residuos para evitar el daño medioambiental», asegura el presidente del comité de empresa, Fernando Abella.

La recuperación de materiales de la basura y su puesta en el mercado para el reciclaje no sólo reporta ingresos a Gersul, también a los ayuntamientos. En la capital, el pasado año se superaron los 600.000 euros a través de la venta de distintos materiales de sus contenedores o las recogidas especiales puerta a puerta. En el vecino municipio de San Andrés, durante el primer semestre de 2020 la suma alcanzó casi los 60.000 euros. Y en Ponferrada, la adjudicataria de la recogida de residuos, FCC, financia al Ayuntamiento algunas campañas de concienciación ambiental, talleres de sensibilización en centros escolares, de día y en la calle: algo más de 12.000 euros anuales.

Ante el reto de mejorar la gestión de los residuos, el profesor Calvo Prieto apuesta por «políticas serias de concienciación» e, incluso, penalizaciones para los que no cumplan con la misión de separar y reciclar.

«En realidad el CTR de León no fue diseñado para reciclar; precisa un plan de...
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