miércoles. 10.08.2022

No es nuevo. León pierde cada año el grueso de su capital humano mejor formado por la fuga de los jóvenes titulados a otras provincias donde encuentran ofertas más atractivas. En el caso de las enfermeras, un colectivo que se ha demostrado clave durante la pandemia, la marcha de profesionales recién graduadas en busca de un futuro más halagüeño que el que encuentran en la provincia pone en jaque tanto las bolsas de empleo como el posible recambio de un 40% de sanitarias que se jubilan en los próximos cinco años.

Se han intentado soluciones, la más efectiva este mismo verano cuando la dirección de Enfermería del Hospital acudió a la propia facultad para ‘pescar’ a las flamantes nuevas profesionales recién licenciadas con un discurso motivador. Una promesa de un trabajo interesante, necesario e incentivador que, no obstante, se tuvo que amoldar a un traje estrecho y a veces insuficiente marcado por las condiciones laborales de Sacyl.

Por eso el colectivo cree que se puede hacer más para fidelizar plantillas, erradicando sobre todo la precariedad económica y de medios e intentando dotar de suficientes manos y bien organizadas para que un exceso de cara no recaiga sobre los hombros de las que sí están. Algo se ha corregido, la Administración se hizo eco de varias reclamaciones de Satse para reducir la brecha salarial con comunidades como el País Vasco donde estas profesionales percibían hasta 7.000 euros más anuales y las enfermeras leonesas ya no disfrutan de los peores salarios del país y las guardias de tres euros son ya de 18 euros la hora.

Satse hace un llamamiento a no perpetuar malas situaciones. Si ya es difícilmente sostenible, «un ahondamiento en la precariedad de las condiciones que sufren las enfermeras llevará al deterioro de la asistencia».

Retener el talento, la vieja deuda con los jóvenes mejor formados